domingo, 31 de mayo de 2009

El ático


-Está aquí. Puedo olerlo.
Los tres se encontraban en el ático de aquella casa en la cual siempre se les habí prohibido entrar. Había rumores, mitos, antiguas historias que contaban que estaba encantada. Pero ¿quién en su sano juicio se iba a creer esa falacia?
Jimmy, Alexa y Ben habían decidido ir a buscar la Estrella de la Sabiduría. Y el olfato de Ben nunca fallaba. No era olfato, era intución. Y les había llevado hasta allí, hasta el ático de ese edificio en ruinas.
Habían subido las escaleras, no sin dificultad, pues los escalones eran muy viejos y estabas desusados y llenos de bacterias y líquenes.
Pero ya estaban arriba, frente a la puerta del apartamento del ático. Y el olfato de Ben nunca fallaba. Alexa llevaba consigo la linterna, Jimmy la "Magnum" del calibre 22.
Ben, que iba el primero, intentó abrir la puerta de un golpe con el hombro, pero la cerradura aún no se había podrido y el metal seguía en su buen estado. Jimmy dio un paso adelante.
-Echaos a un lado -dijo, mientras cargaba la pistola.
El disparo retumbó la estancia, el eco hulló por el hueco de la escalera, como despavorido.
Se hizo un agujero en la puerta, de un golpe pudieron entrar. El olor que les llegó era insoportable. Alexa, que fue la primera en entrar dio la vuelta y se tapó la nariz con la camiseta.
-¿Qué mierda es esta? -preguntó Ben, que se había echado atrás con la cara pálida-. Creo que voy a vomitar.
-Yo estoy constipado, tampoco lo huelo tanto. Creo que voy a entrar. Pero antes dime cómo es exactamente la estrella- comentó Jimmy.
Alexa le miró con una mirada de miedo. Le cedió la linterna con un gesto y Jimmy la cogió con una mano mientras seguía mirando a Ben esperando una respuesta.
-Es... Es una estrella de cinco puntas hueca y rodeada de un círculo doble. El problema es que no sabemos las dimensiones que tiene.
Alexa se había recostado en la pared y comenzó a toser.
-Joder, no puedo respirar...
Ben se asomó al hueco de la escalera y vomitó. El olor se intensificó.
-Vale, voy a entrar -dijo Jimmy-. Deseadme suerte.
-Suerte -dijeron Alexa y Ben al mismo tiempo.
Jimmy dirigió la luz de la linterna a la puerta abierta. Con un par de pasos ya estuvo dentro. Pero todo estaba más oscuro que en el pasillo. Esperó un par de minutos hasta que su vista se acostumbró a la oscuridad. Oyó cómo Alexa le decía algo a Ben, pero no supo qué. No importaba, ahora sólo tenía que encontrar la estrella.
Cuando ya se acostumbró a la oscuridad miró hacia la derecha. Vio un mueble grande, como una mesa alargada, pero no muy alta, le llegaba a la altura de las rodillas. Se acercó y lo tocó con la mano que no tenía ocupada. Era madera barnizada, lisa y hueca. Alumbró con la linterna y pudo ver una inscripción.
Rob Stevenson
Tu familia nunca te olvidará
R.I.P.
Era una tumba. Jimmy se echó hacia atrás de glpe y chocó contra algo que había en el suelo cayéndose cuan largo era. Se hizo un corte en la mano y perdió el conocimiento.
-Eh, Jimmy, ¿estás bien?
Era la voz de Alexa.
-Voy a entrar.
Alexa entró y se dirigió hacia la izquierda, el lado contrario al que había ido Jimmy. Anduvo demasiado, pero sin chocar contra nada, pegada a la pared. De pronto sus manos tocaron algo, era como de cristal, frío, pero no podía verlo. 
-¡Jimmy! -gritó.
Nadie respondió. Volvió a intentarlo, pero en vano.
-Joder... ¿Qué cojones es est...? ¡Aaaaaaaggggghhhh!
-Alexa, ¿estás bien? ¿Qué te ha pasado? -gritó Ben desde fuera.
No hubo tampoco respuesta. Ben entró. Fué por el centro, sin encontrar ningún obstáculo en su camino. No se veía nada. La linterna se habría roto al caer con Jimmy. De pronto Ben pudo distinguir algo al fondo del apartamento. Un poco de luz, muy tenue, azulada, pero era algo. Se dirigió hacia allí.
Caminó lentamente, directo hacia el pequeño punto de luz.
-Alexa... Jimmy... ¿Dónde estais?
No respondieron. Ben siguió hacia delante. Sus pies hacían que la madera del suelo se quejara de dolor con pequeños ruiditos.
Ñiiic, Ñiiic. Cuaj, Cuaj.
Sólo era el suelo. Pero dio un paso más y no sonó. Y su pié se deslizó un poco hacia delante. En el suelo había algo. No sabía qué, pero algo mojaba el suelo. El olor era insoportablemente fuerte. Se agachó y tocó el suelo. Era húmedo, pero sustancioso.
Sangre.
Se irguió de nuevo y volvió a mirar hacia delante. Parecía que la luz se había intensificado. Ya estaba cerca.
Anduvo un poco más y llegó hasta una mesa de escritorio. La tocó con ambas manos. Justo en el centro de la mesa había una estrella hueca, invertida, y con un doble círculo alrededor. Y brillaba...
-¡Eh, chicos! ¡La he encontrado!
Acercó sus dedos y...
-¡Aaaaaaggggghhhh!
Su piel se endureció para siempre.
Y su corazón no volvió a latir.

jueves, 28 de mayo de 2009

La marca

-No me digas que no te advertí.
La mirada de Alvin volvió a dirigirse hacia el suelo.
Estaban en el apartamento de Julian, en en norte de Maine. Julian sostenía en su mano una pistola pequeña, pesada, una pistola que había guardado siempre en el fondo del cajón de su mesilla de noche y que pensaba que nunca necesitaría. Alvin, con su mirada caída y la piel blanca por el miedo estaba sentado a su lado, en el suelo.
Había sido capaz de hacer esa barbaridad y ahora Julian le miraba con la pistola en la mano.
-Te advertí de que no lo hicieras. Te dije qué era lo que iba a pasar.
-¿Y qué quieres que haga ahora? -su voz sonaba áspera y dolorida-. Ya no puedo hacer nada, Jul, estoy muerto. ¿Lo entiendes? Muerto.
Julian miró la pistola con la que jugueteaba. Era una buena pistola, de bajo calibre, pero de buena calidad. Sabía qué era lo que pasaba, pero intentaba ayudar a su amigo por cualquier método.
-¿Sabes qué, Al? Somos amigos desde que ibamos al colegio y siempre me has ayudado cuando lo he necesitado. Ahora quiero que me dejes que te ayude yo a ti.
Alvin le miró con ojos llorosos. No quería que Julian se jugara la vida por él.
-No, Jul. Esto es cosa mía. No te metas. Hazlo por tu mujer y por tu hija.
Julian sonrió. Recordó de pronto a su hija. Denisse era a quien más quería en el mundo. Había sido un parto dificil y su madre casi muere en el proceso. Pero no. Ahora vivían todos en un chalet a las afueras de Maine y en verano organizaban barbacoas en el jardín de detrás de la casa. Su mujer, Mary, ya no era como había sido en su juventud. Julian y Mary se conocieron en una fiesta de un amigo común y empezaron a salir. Una noche ella se quedó embarazada y se casaron. Y entonces nació Denisse, a quien tanto querían.
Alvin se levantó apoyándose en la pared y se dirigió a la cocina.
-¿Una cerveza?
-No, gracias. Ya sabes que tengo mal el hígado desde lo de aquella noche.
Alvin no respondió. Volvió a sentarse donde había estado antes, al lado de Julian y abrió la lata. Se quedó pensando en todo lo que le había pasado. Lo del incendio, lo del accidente, la muerte de Jenny, la marca... Y ahora lo había echado todo a perder.
-Al, ¿podrías contarme otra vez cómo lo hiciste? Ya sé que te dije que no lo hicieras y de todas formas pasaste de mi. Pero no me importa, era por tu bien.
-No creo que sea buena idea...
-¿El qué?
-Contarte lo que pasó.
-¿Por qué?
-¿Realmente quieres que te lo cuente?
-Si.
-Vale, pero te va a parecer horrible.
-Seré capaz de soportarlo.
-Está bien. Deja que me aclare las ideas. Sí, te lo contaré. Me vendrá bien para ajustarme el cinturón y darme cuenta de las consecuencias de mis actos. Ayer me disponía a salir del trabajo, después de haber estado solo en la oficina y cuando ya no quedaba nadie en el edificio, cuando de repente empezó a sonar la alarma de incendios. Estaba todavía en mi despacho, trabajando con el ordenador y actualizando unos datos importantes y pensé que sería un pequeño escape y nada grave.
>>Seguí con los datos en el ordenador pero no podía concentrarme porque el sonido de la alarma era demasiado estridente. De repente se me apagó la pantalla del ordenador. Joder, pensé. No se habían guardado los datos. Mi jefe me iba a matar. Me levanté de golpe. Cogí la americana y abrí la puerta del despacho, listo para irme a casa. Ya había olvidado el ruido de la alarma. Hasta que al salir la oí con más intensidad. El agua que salía por los dispensadores de emergencia del techo me empezó a mojar y salí de allí corriendo. Era de noche. Cuando llegué a la calle estaba agotado. Pero me daba igual. No debía ser para tanto. Llegué a donde había aparcado el coche. Miré de nuevo al edificio de mi empresa. Lo vi tal y como era y en un instante escuché una explosión y todo se hizo fuego. Entré en el coche y salí de allí a toda velocidad. Iba por la autopista. Estaba estresado y giré mal. Me metí por el carril contrario y choqué lateralmente contra un coche. Yo no me hice nada. Maté a una familia al completo. El padre, su mujer y sus hijos de 6 y 3 años.
>>Seguí el camino, hullendo de todo, con el coche destrozado. Llegué a casa y lo que menos quería era hablar con alguien. Y ahí estaba mi mujer. Y discutimos. Salió a la calle, o más bien la eché de casa. No quería que me molestaran y ella fue lo único que hizo. Pero justo cuando ella cruzaba la calle atravesó un camión... y la atropelló. Murió allí mismo. Y no tuve las agallas de salir a por ella, a ver su cadáver, a llorar su muerte.
>>Entré en el baño. Me desnudé y me miré al espejo. Mi cara estaba pálida, desdibujada, diferente. Había una pequeña mancha, como una marca, en la frente. Una D. Una letra D. No sabía qué significaba. Después de dormir te llamé por teléfono. Viniste y ya sabes el resto.
-Ya... Pero todavía me pregunto una cosa: ¿qué crees que significa la marca de tu frente?

sábado, 23 de mayo de 2009

El terror, el miedo...


Hablemos del miedo. Primero prdríamos decir que es un sentimiento universal, algo que tenemos todos los seres humanos. Incluso podríamos ir más allá y decir sin errar que también está presente en los animales. El miedo como lo conocemos todos es lo que nos hace sentir ese cierto regustillo, es como si en el fondo nos gustara sentir el miedo.
El miedo, el terror... la muerte. La muerte no es más que otro de nuestros miedos. Pero tememos por nuestra muerte y la de nuestros seres queridos. La muerte en sí nos gusta. Es curioso que todas las noticias que dicen por la tele sean tan... macabras. "Una mujer ha sido arrollada por un tren cuando cayó a la vía del Metro. Los testigos afirman que se cayó sola sin que nadie la empujara". "Se ha conocido un nuevo caso en el que un hombre de veintitrés años cayó a la trituradora de plásticos del vertedero cuando uno de sus compañeros se equivocó al activar una palanca. Su cuerpo ha sido totalmente destrozado". "Noticia de última hora: un policía de la DGT ha fallecido esta madrugada y otro ha resultado herido de gravedad cuando por causas desconocidas el helicóptero en el que viajaban mientras hacían una revisión rutinaria de las carreteras. El helicóptero cayó sobre un vehículo en el que viajaba una familia y de los cuales no ha sobrevivido nadie". Y muchas más noticias como éstas podríamos contar. Y nos gustan, en el fondo, porque no somos nosotros los que morimos.
Tenemos miedo a la muerte, pero es algo que siempre nos acompaña. Es un instinto, es innato, es incontenible y no se puede evitar. El miedo a la muerte y el miedo en general es bueno. Por eso me gusta leer novelas de terror. Y el escritor de novelas de terror nos cuenta sus miedos. Poe, con su "El gato negro" o "El pozo y el péndulo", Stephen King con sus cortos relatos de "El Umbral de la Noche" o sus novelas "Cell" o "El misterio de Salem's Lot".
Y esto se puede basar también en el cine. No voy a nombrar películas porque me pasaría horas enteras escribiendo. Sólo diré que si hay tantas novelas y tantas películas de terror será por algo. Nos gusta el miedo. Nos gusta pasar miedo. 

miércoles, 20 de mayo de 2009

Soneto 6

En un lugar oscuro y siniestro,
en un oscuro lugar perdido
entre la maleza y el río,
alejado del mar está esto.

No sé a qué me refiero
pero hablo de ello como
si lo conociera todo,
como si lo supiera entero.

Escribo sobre algo inexistente,
algo que no existe y no está,
pero que es y ha sido siempre.

Escribo pero no me importa
y sigo con este soneto
que es lo que escribo ahora.

ED-BS

domingo, 17 de mayo de 2009

Al revés

No sé que hago aquí, todo es raro, está al revés.
Me he despertado con esa sensación. Quizá sólo sea porque he despertado con los pies en la almohada, al revés de como duermo normalmente. Pero el día ha continuado raro.
Todo me parece que está al revés de como debería.
Es difícil de expresar aunque lo que parece es que todos han acordado en hacerlo todo de otra manera y que al único al que no han avisado es a mí.
Me extraña cómo ha sido lo que llevo de día.
Es más, no pensé que escribiría hoy, porque los domingos a estas horas no es cuando suelo escribir.
Pero no importa, si todo es al revés, me haré al cambio.
Debo decir que es complicado para mí hacer esta clase de cambios. Soy una persona de esas que lo tienen todo calculado y hacen siempre cada cosa en su momento, pero hoy no es posible.
Hoy todo es diferente, el mundo está patas arriba.
No entiendo nada, es absurdo que todo lo que digo es exáctamente lo contrario a la realidad. Pero además es cierto. 
Diga lo que diga no es verdad. Si digo una cosa, pues no. Porque resulta que es 
lo contrario.
Si pienso que voy a hacer una cosa, acabo haciendo una totalmente distinta, algo que no hago nunca.
Y soy muy milimetrado. Lo hago todo a su tiempo, pero hoy no.
Hoy el mundo está al revés. Por lo menos seguimos estando en mayo y no es invierno.
Sea lo que sea lo que ha ocurrido hoy espero que mañana todo vuelva a la normalidad.
Porque no puedo adaptarme al cambio.
No puedo.
No sé.

jueves, 14 de mayo de 2009

Libre

Me despisto y dejo de ser yo por un momento. Y ese momento se eterniza. Dejo mi cuerpo. Me voy. Vuelo por las calles, sobre la gente, sobre los coches, sobre los edificios... y me siento bien. Por una vez soy libre.
Soy libre porque me he liberado de mí mismo. He dejado de ser yo, al fín. Y ahora, desprendido ya de todos los males, soy felíz, soy libre y soy eterno.
No sabes cuánto tiempo he esperado este momento. Pero sé que sólo es un sueño y que pronto sonará el despertador, y que tendré que volver a hacer y tener mi vida de siempre. Y no digo que esté mal, que no, es que prefiero la inmortalidad.
Aprovecho este momento de libretad... Fluyo como una pluma en el viento y no tengo miedo porque no hay ningún peligro. Ni siquiera me puedo chocar, atravieso todos los objetos materiales.
Llego a casa, veo a mi familia, están todos contentos, pero no estoy yo. Es que no existo, nunca he existido; no saben de mi existencia y por ello no lloran mi falta.
Me alejo lentamente y me percato de que eso sería lo mejor. Pero no es más que un maldito sueño, y hay algo que es cierto: los sueños nunca se hacen realidad.

domingo, 10 de mayo de 2009

Soneto 5


Mis ojos se olvidan de que escucharon
ese canto que salió de tu boca,
que todavía mi corazón toca.
Mis ojos hace siglos se olvidaron.
.
Mis oídos recuerdan que observaron
visiones que a mi mente vuelven loca
pero el olvido en ellas desemboca
y no recuerdan aquello que miraron.
.
Quiero volver a ver tu dulce voz,
pues en sueños la recuerdo y me olvido
y la intento recordar y no puedo.
.
Quiero volver a oír tu tez veloz,
pues en sueños no la veo y la pido
pero el olvido me recuerda al miedo.
.
.
ED-BS

martes, 5 de mayo de 2009

Encarcelado

A veces intentaba pensar que todo esto era una pesadilla y que nada me estaba pasando en realidad, que pronto despertaría y que nada de esto habría pasado. Pero me he convencido de la realidad. Estoy atrapado. No puedo salir.
En este tiempo he dedicado parte de mi esfuerzo a pensar. Me he convencido de que no merece la pena pensar en esta situación tan desesperante que es la de estar encerrado y saber que no puedo salir que aquí.
Porque lo sé. Nunca saldré de aquí. Y pronto dejarán de darme de comer, porque ya no me necesitarán, y me dejarán solo, encerrado en esta maldita habitación sin salida, sin ningún tipo de alimento. Y ellos huirán los más lejos que puedan, a otra ciudad, a otro país, a un lejano continente.
Pero ya no importa, ya no tengo escapatoria. No podré salir nunca de aquí. Pero no es importante ya. Ya no. No hago más que repetirmelo y cada vez me convenzo más de que esta prisión será mi final. No hay escapatoria. No hay más opciones. Es lo que me ha tocado.
El tiempo sigue pasando igual que al principio, lento, muy despacio, pero ya lo sé invertir. He pedido este papel y este lápiz para poder escribir esto, un texto que es sólo para mí ya que nunca me encontrarán en esta celda inmunda y pequeña en el sótano de cualquier lugar. 
Escribir me tranquiliza, me ayuda a pensar y a poner cada cosa en su sitio dentro de mi mente. Es una actividad muy poco habitual en mí, pero me reconforta. Sólo pensar que no voy a salir de aquí me obliga a reflexionar. Es una necesidad.
El intento de escapar ha sido vano todas las veces que lo he probado. No es posible salir de aquí; hay que asumirlo. Si me han elegido a mí para secuestrarme, pues vale, mala suerte, porque nadie va a pagar nada para rescatarme. Ni me importa, la verdad.
Estos pensamientos me hacen pensar en la muerte, pero ya no tengo miedo a morir. De algo hay que morir, ¿no? Todos mueren. Todos morimos.
Es increible lo mucho que puede uno reflexionar en una celda como ésta con un papel y un lápiz. Me alegro de estar escribiendo esto pero se me acaba la hoja de papel. Ya no me cabe más que una sola frase. Tengo que enpequeñecer la letra. De todas formas, no tengo mucho más que escribir.

jueves, 30 de abril de 2009

Puesta de sol


En un momento que puede tornarse eterno puedes contemplar todo lo que has vivido. Es en ese momento en el que te replanteas tu vida y cambias tu parecer. A mí no me ha pasado aún y espero que no me pase nunca. Quiero ser como soy; no quiero cambiar. Y aunque en el cielo aparezcan ángeles cantando la llegada del señor... No debo pensar. Eso no va a pasar. Y, además, ¿a qué viene esto? Yo sólo iba a escribir una descripción de un paisaje. O de una situación.

El cielo estaba teñido de sangre y algunas nubes grises se pincelaban aquí y allá mientras el sol, ese gran astro brillante y lumínico, se escondía lentamente tras el horizonte, línea siempre inalcanzable y tan deseada siempre por todos. No podía ser mejor. Era una estampa para enmarcar.
El fotógrafo guardó su cámara en la riñonera y volvió la mirada al cielo. Se quedó contemplando la puesta de sol hasta que el astro se hubo escondido por completo.

martes, 28 de abril de 2009

Soneto 4

"Se convierte todo en una obsesión
intentando combatir el horror".
Él sigue sin recordar la agresión.
No la recuerda, ya no vive, no.

Murió en combate, por el corazón
que le dió un infarto, mas no avisó.
Era de noche, oscura, ya sin voz,
donde ni los árboles tapan sol.

No sé quién soy ni quién he sido nunca
pero mi alma se extiende a lo largo del
cielo y recorre todo el firmamento.

Sólo me sale ahora una pregunta:
¿Soy yo el negado o el que niega amor?
Lo ignoro. Si me lo puedes decir... 

ED-BS

lunes, 27 de abril de 2009

Donde está mi alma


En el interior de una cueva, en lo más oscuro de la montaña, allí arriba, a lo lejos, donde ni los mejores alpinistas ni los animales más feroces pueden llegar, allí donde la niebla lo cubre todo, en el rincón más oscuro de la cueva más pequeña y más escondida, allí está mi alma.
Se esconde de las fieras, se alimenta de la soledad y oscuridad, pues ni los más pequeños insectos la acompañan ni una brizna de algún rayo de sol puede llegar a acercarse a ella.
Allí, donde está mi alma, es donde yo quisiera estar. Permanecer allí para siempre sería lo mejor que me pudiera pasar.

domingo, 26 de abril de 2009

Respuestas

Hoy no sé qué escribir. Es la una y veinte de la madrugada. Estoy sobrio. He bebido, pero no lo suficiente. De todas formas, ¿de qué sirve beber?
No he de responder, puesto que no existen respuestas. Las repuestas no son más que pensamientos y, muchas veces, no es conveniente decir lo que uno piensa.
Hoy ha sido un gran día, he disfrutado.
Hoy me he sentido bien, me he sentido libre.
Me ha gustado.
Te doy las gracias, aunque sé que nunca vas a leer esto.
Da igual lo que pienses, todo es mentira. No respondas, las respuestas no son válidas en este mundo.
Me gustan las galletas.

miércoles, 22 de abril de 2009

Soneto 3



Las estrellas en el cielo brillaban
mientras aquí, entre la tierra y el agua,
las ninfas con las sirenas lloraban
y las veletas en la noche ardua.

En el cielo la luna no brillaba,
mientras allí bajaba mi piragua,
navegaba, en el mar navegaba
recordando al arbol, a la zagua.

Su mirada insistió en mirarme suave
y sus manos mi cara acariciaron.
El susurro de las olas se acuerda.

De repente su mirada era grave,
sus manos de mi cara se alejaron.
El susurro de las olas recuerda.

ED-BS

domingo, 19 de abril de 2009

El intento

El camino era largo, muy largo. Grandes árboles se abrían a sus pasos, a ambos lados. Laderas de abedules, olmos, bosques de pinos... Los árboles parecían mirarla mientras corría entre ellos, como burlándose de ella. 
¿Qué hacía allí? Esa era una buena pregunta. Sólo intentaba escapar. Ya no importaba el gran pájaro que le había guiado, ya no existía, ahora estaba muerto. Ya no importaba que su amigo hubiera desaparecido, siendo arrastrado por entre las matas, como por una fuerza sobrenatural. Ya nada tenía importancia más que ella. Sólo debía salir de ahí. 
Lo intentaba, pero cada paso que daba sólo hacía que se cansara más. No era una chica muy atlética... Nunca había corrido o hecho algún tipo de ejercicio por voluntad propia. Y hasta suspendía la educación física en el colegio. Ahora, en un intento de salir, agotaba todas sus energías. Su fuerza, y con ella su voluntad, se iban evaporando.
Su pelo se le pegaba a la frente por el sudor...
No podía estar pasando, no debía haber llegado hasta tal extremo. Pero ya era demasiado tarde. Y el pájaro estaba muerto. Y su amigo había desaparecido.
Quería estar en su casa, dándose una ducha o leyendo un libro. Prefería incluso estar estudiando. Pero no, estaba en mitad de la nada, en una pesadilla real, en el infierno de su vida, en las páginas de un oscuro libro del que nunca podría salir.
Pero moriría en el intento.
No podía rendirse. Nunca lo hacía. Rendirse era como morir, pero viendo cómo el resto de almas se ríen de ti. Rendirse no era la solución. Debía escapar. Por lo menos intentarlo.
El camino seguía siendo el mismo, todo rodeado de altos ramajes, árboles sin sombra que se extendían a lo largo y ancho de los que sus ojos podían distinguir.
Ya no podía más. No podía salir. Ya era su hora.
Sintió cómo sus piernas perdían fuerza, cómo su cuerpo caía cuan largo era sobre un montón de hojas que amortiguaron la caída. Respiró. Notó su sangre en la boca. Pudo saborearla por última vez. Lo había intentado. Eso era lo importante.
Había muerto en el intento.

sábado, 18 de abril de 2009

Soneto 2

En un intento de escribir poesía,
mente en blanco frente al ordenador,
la noche es corta, oscura, muy fría
aun estando cerca del radiador.

Sabía que pronto enloquecería
que era para su alma devorador,
que la risa que recordaba un día
sería un sonido enloquecedor.

La noche quiso hacer su aparición
en el momento menos deseado:
la luna no se había arreglado.

El sol volvió a cambiar de dirección
hacia el este se había encaminado:
una noche con cielo iluminado.

ED-BS

martes, 14 de abril de 2009

Soneto 1

No recuerdo cómo empezó todo esto
ni la oscura noche en la selva oscura
ni la herida en el pecho que no cura
ni la cara de miedo ni del resto.

He olvidado ya que no soy modesto
y que miento siempre por mi locura,
que la vida es un vaso de sangre dura.
Esa sonrisa fue su último gesto.

De sus ojos las lágrimas brotaban
rojas, sangrantes, buscando esperanzas
que se perdían y se incineraban.

Y lloraba su alma esas venganzas,
que siempre quiso ver cómo actuaban,
mientras el fuego clavaba sus lanzas.
.
.
ED-BS

domingo, 12 de abril de 2009

Pienso en música


Pienso en música. Pienso en palabras. Pienso en la orilla del mar. Pienso en la brisa. Pienso en literatura.
Pienso en una obra maestra, en una novela escrita en prosa para ser leída en verso. Una novela real, una novela de terror, una lectura incesante, una noche y muchas muertes.
Mi libro será así, al menos así lo imagino. Es un proyecto en construcción, un legado al que dejar mi vida. No creo que deba contar qué narra, pues yo mismo lo desconozco. Ríos de tinta y de sangre, escritos sin sentido que fluyen por agua y viento. No sé. No llevo ni cien páginas.
Pensé en un principio que era fácil comenzar un proyecto como este. Terminarlo es lo más difícil.
El cielo se cierra a mi paso y quiero volar, las alas se derriten, las ilusiones desaparecen y caigo, caigo para siempre en una espiral eterna de giros incesantes, donde la vida no deja de ser lo que es en la vida real. No es un sueño. Ya no es un sueño, es una realidad que se va formando por un lado y destruyéndose a su paso por el otro, a mayor velocidad. Todo se derrumba, la vida se destruye, llega la muerte, la desesperación, el final...
Sigo pensando en música, es lo único que me calma.
Voy a tener otra guitarra. Una Epiphone Les Paul de segunda mano.
Pienso en música y en literatura.
Mi libro no llega a tener cien páginas. Es como una pelusa debajo de la cama, cerca de la pared, en la esquina, donde nadie puede encontrarla pero que aún así ensucia la habitación. Es un deseo en construcción que destruye al resto de deseos. Es un sueño despierto. Es una espiral hacia el Infierno.

sábado, 4 de abril de 2009

¿Cambios?

Parecerá que he cambiado. Ya no visto de negro. Son cosas de la familia, a mi madre no le gusta que vista de negro. Pero no he cambiado, sigo siendo el mismo de siempre, el que escucha black metal y al que le gusta escribir. 
No he cambiado; ha cambiado mi forma de vestir. Y no ppor voluntad propia. Cuando me emancipe de mi familia ya me vistiré como quiera. No tendré a nadie detrás. O sí. No lo sé.
El caso es que todo es un sueño. Que el loco poeta que me sueña quiere que ya no vista de negro.
La vida es sueño y los sueños, sueños son.

martes, 31 de marzo de 2009

Vida de lobo


Una palabra, un gesto o una imagen pueden cambiar una vida.
Una ilusión, un proyecto, una idea pueden cambiar una forma de pensar.
Pero ¿qué demonios existe en este mundo para cambiar del todo a un ser como yo?
Los lobos no podemos hablar, pero un aullido vale más que mil palabras.
Los lobos no podemos agarrar, pero nuestras patas delanteras nos hacen ser veloces.
No somos como quisiéramos ser pero... ¿sois vosotros como quisierais? 
Las aves vuelan, pero se quejan de no poder nadar.
Los peces nadan, pero se quejan de no poder respirar fuera del agua.
No hagas más que no necesario para vivir y serás feliz. Porque en la supervivencia está escondido el verdadero placer de vivir.
Los animales lo sentimos mejor que los humanos.
Deberíais avergonzaros de lo que no sabéis hacer y no alardear de vuestros falsos inventos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Letras

Letras. Letras que lo dicen todo, letras que lo son todo. Porque todo se dice con letras, que forman palabras, que forman frases, que forman oraciones...
Todo se expresa mediante estas letras, todas ella queridas de igual manera.
Las letras... ¡Cuánto tiempo me han hecho pararme y pensar! ¡Cuánto tiempo he perdido escogiendo a la que más convenía!
Las letras son los cerrojos de los tesoros. Esos tesoros que somos nosotros. Que aunque no tengamos alma, sí que escondemos lo que hay en nuestro interior. Escondemos nuestros sueños bajo los mantos de las letras.
No es difícil explicar un sueño con palabras: es imposible. Las letras son un lenguaje, los sueños son otro lenguaje. Y no se pueden traducir.
Las letras que hacen que leas esto. Transmisoras de información, portadoras de ilusiones, transportistas de disgustos...
Letras. Al fin y al cabo nos hacen existir. Porque sin ellas no habría nada.
Ni las palabras, ni los sueños.
Letras...
Espirales hacia el Infierno...
Todo es lo mismo en el mundo de los sueños.

viernes, 27 de marzo de 2009

¿Borracho?

Acabo de volver. He estado bebiendo con unos amigos. Lo tengo todo reciente, estoy con el borracheo en mi interior. 
Me preguntaría como me siento para expresarlo con estas palabras pero hasta me parece difícil escribirlas y estoy borrando letras continuamente. 
Me gusta, es una sensación nueva y, no se´, tranquilizadora, creo.
¿Qué he bebido?
Ron negrita con fanta de naranja y martini con fanta de limón. Pero a saco. Y es mi primer botellón. Me ha gustado, cero que haré uno por mes. Estaría bien.
Ya se que me mato neuronas pero no pasa nada, hay muchas.
Como dijo Picaso: los buenos artistas copian, los grandes roban.

martes, 24 de marzo de 2009

La Teoría de la Materia

Esta teoría que resumo en estas palabras es mi Teoría sobre la Materia. Es simple, fácil de entender y bastante coherente, aunque ninguno de los que la han conocido quieran decir que la creen (quizá porque no crean en ella).
La única materia que hay en el Universo es la luz. Sólo hay luz y falta de ella. Nosotros y todo lo que puedes ver es luz u oscuridad.
Y te preguntarás: ¿y entonces cómo es que me choco con las cosas? ¿Por qué algo puede ser duro o blando? Eso es de fácil respuesta: la luz puede tomar todas las formas que existen porque son rayos. La oscuridad ocupa el resto de los huecos. La luz es materia y es tangible. Todo lo que tocas es luz.
Y preguntarás: ¿entonces por qué no me choco con el aire?
Porque el aire es un espacio de luz en movimiento. Esa luz que hay en el aire pasa a formar parte de ti cuando pasas por esa zona. La luz está en continuo movimiento. Es lo que somos. Somos luz y oscuridad. 
Quizá sea más fácil de entender con un ejemplo.
Una pantalla de televisión puede enseñar miles de colores. Y no son más que sucesiones de ceros y unos. Pues en la realidad ocurre lo mismo: todo no es más que luces y sombras. La luz y la oscuridad son lo que forman el todo, la Naturaleza, la Materia.
Somos parte de la luz. Es lo que nos forma. La luz es nuestra esencia, por decirlo de alguna manera, pero es también la esencia de Todo.
Más o menos así se puede resumir la teoría. Es mucho más compleja. Ya veréis cuando salga a la luz (si es que sale algún día) cómo es posible y cierta.

sábado, 21 de marzo de 2009

Mar

La brisa nocturna del mar ondeaba su pelo y se lo movía hacia atrás. Por una vez en su vida podía decir que era felíz.

domingo, 15 de marzo de 2009

El llanto de los ángeles


El ruido era incesante, ensordecedor. Las viejas paredes de piedra que se sustentaban sobre una masa de cemento ya empezaban a temblar a causa del ruido. Los cristales de las ventanas estallaban en miles de diminutos trozos de vida cristalina mientras las almas de sus transparentes cuerpos emprendían el vuelo de vuelta a casa. 
El ruido continuaba y continuaba rompiendo lo que cada vez más dejaba de parecerse a una bien edificada casa-fortaleza. Y el ruido siguió rompiendolo todo.
¿De dónde procedía?
Era el llanto de los ángeles...

jueves, 12 de marzo de 2009

Verdad

Los personajes de los cuentos realmente existen. Las criaturas fantásticas no son fantasías, son la misma realidad que tú y yo somos. Los duendes, los peces que hablan, los muñecos andantes, los animales parlanchines, las nuevas especies (minotauros, cíclopes, náyades, ninfas, sirenas...), todos existen y son reales.
.
El mundo de las ideas, el mundo de lo intangible, es duro, es real, es cierto, es puro. Este mundo de cuentos y habladurías, el mundo de las mentiras, es una verdad con mayúsculas.
.
No pienses que trato de engañarte, lo que escribo te lo voy a demostrar. Sólo tienes que seguir leyendo.
.
Era una mañana triste como otra cualquiera. El pirata Wastin se encontraba en la cubierta del barco. Era un gran navío de cuentos de piratas, con su vela principal, plegada sobre el mástil de no menos de quince metros de altura. Estaba en la cubierta, asomado al borde del barco, mirando el suave y a la vez fuerte movimiento de vaivén de las olas que chocaban contra la madera mojada.
.
La sirena era bella, preciosa. Nadaba y buceaba por los alrededores de una isla escondida. Había visto un barco acercarse y se había deslizado hacia él para espiar.
.
Yo estaba allí presente. Sólo cuento lo que he visto.

lunes, 9 de marzo de 2009

Morimos


Vale, ya estoy aburriendo con estas entradas sin sentido que estoy escribiendo últimamente. Pero es que es lo que pasa por mi mente: un sinfin de pensamientos sin sentido alguno que provocan locura en mi cabeza, una locura insana y amarga, un agridulce enloquecer diario que abruma el aire y destila el pensamiento en lágrimas de canción de cuna y olas de orilla de mar.
No sé más que lo justo para opinar que la vida es un tren y no tiene retorno. Que cuando has subido cada vez más te acercas al final de la vía, que se acaba... y morimos.
Morimos. Y es un tema que repito continuamente. Y no es que tema a la muerte. Pero no me importa. Sé que voy a morir, aunque me traten como a un loco.
Quizá sea cierto que soy un loco. O que estoy loco. No lo sé. No me importa.

sábado, 7 de marzo de 2009

Anonadado



Me anonado y dejo de sentir...
Mis sentimientos se excitan ante una presencia oculta.
No sé qué pensar, ya no sé decir, muero.
Este calor que siento que me hiela...
Estoy pero no estoy.
Sé que no soy.
En realidad no sé.
Es extraño no seguir hablando, perotodo lo que digo no tiene sentido.
El sentido es duro, duro y amargo.
El sentido se siente con los sentimientos.
Pero no hay sentimientos y, por lo tanto, no hay sentido.
No tiene sentido...
No tiene ningún sentido.
***Esto no tiene sentido***

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Importa?


Destilo odio, atrapo miedo. Soy la lucha entre el bien y el mal. Mi ira es trnquila y mansa, mi odio es áspero y doloroso.
Encuentro en el aire lo que no se vio nunca. Encuentro en el agua lo que nunca existió. Desisto y dejo se existir cuando mis alas vuelan por el negro del cielo nocturno. Vuelvo a la vida internándome en los ríos de los libros, en la tinta de los sueños que siempre quise escribir.
Soy inhumano, soy amoral, soy asocial... no existo.
Soy el bien de la guerra, el amante de la sabiduría, el tonto, el odio y la paz.
Soy nada, no soy más que nada.
Lo soy todo. Todo lo que quiero ser. Y lo que quiero, puedo. Y entonces lo puedo todo. Puedo volar, puedo sentir, puedo luchar, puedo morir y resucitar. Puedo ser nada y ser todo a la vez. Pero si no quiero, nada.
No nado, floto. Floto y levito en la totalidad, me deslizo entre las sombras del corazón, soy alimento de los animales, pero al mismo tiempo soy su hambre.
No sé quién soy. No lo sé, pero ¿acaso importa?

martes, 3 de marzo de 2009

Soñar la realidad

Despertar del mundo agresivo de la realidad para volver a internarse en el mundo de los sueños, allí donde las aguas secan y donde el fuego moja, allí donde las almas son físicas y nuestros cuerpos pueden ser tal y como nos gustaría.

lunes, 2 de marzo de 2009

La buena decisión


Tomar una buena decisión en un momento importante de tu vida no es fácil. Tampoco le pareció fácil a Indoria tomar esa decisión. ¿Que de qué te estoy hablando? Verás, te lo contaré si me lo permites.
Indoria era la mujer más guapa que haya podido conocer. Era más guapa aún que las modelos más admiradas a lo largo y ancho del planeta. Pertenecía a la especie de las ninfas. Vivía cerca de un arroyo donde se bañaba con sus amigas, desnudas todas ellas, mientras yo espiaba desde los matojos.
Era tan bella que hacía que los pájaros cantaran con más alegría, que las ardillas se acercaran al arroyo a ver su cuerpo desnudo y que los gnomos... no, los gnomos no existen.
Pues llegó un día en el que tuvo que tomar esa importante decisión. Resultaba que un mago se las había aparecido un día y le había prometido que, si ella, Indoria, quería poder obtener placeres sexuales, cosa que no podía tener debido a una grave enfermedad, él se los concedería sólo en el caso de que sólo pudiera obtenerlos con él. Es decir, que él le daba la capacidad de sentir placer, pero sólo si ella le prometía que el único placer que obtuviera lo hiciera con él.
Tras una semana entera de reflexión llegó a la conclusión de que sí que quería poder tener placer, por lo que él se lo concedió. Y para probar si ya lo tenía lo hicieron allí mismo.
Todo esto lo vi yo, con mis propios ojos, desde detrás de los matojos. ¡Cómo recuerdo los senos de Indoria moverse de adelante hacia detrás mientras el mago la penetraba! ¡Qué placer más exquisito debería estar obteniendo!
Cuando él se fue y ella se quedó sola me acerqué y, al ver que estaba dormida y estando yo tan caliente, la penetré. Follamos juntos, mientras ella pensaba que yo era el mago.
Cuando me fui no volví por esos parajes y no he vuelto a ver a Indoria nunca más. Pero sé que nunca olvidaré su rostro al decir que siguiera, nunca olvidaré esos senos, ni esa vagina que tanto me hizo gozar.
Todo esto es mentira. Las ninfas no existen.

domingo, 1 de marzo de 2009

Último día


Vivimos angustiados en el placer cotidiano de nuestra vida común y típica. Si nosotros somos lo único que queda ya en la Tierra, ¿qué será de los árboles del monte y de los animales de la selva?
Escucho cómo se quema el bosque.
Me acuerdo de la otra época, de cuando las ranas croaban y los perros ladraban; de cuando el viento movía las hojas de los árboles y los marineros navegaban en barcos de madera.
Escucho el crepitar de las hojas bajo el fuego.
Es cierta esa historia que se cuenta en las pequeñas aldeas del sur. Dicen que hubo un hombre sabio, un hombre extremadamente sabio, el cual, al enamorarse de una joven y bella mujer cayó en la tentación y murió. La historia fue la siguiente.
Era un hombre de pocas palabras, pero desde que tubo capacidad de pensar advirtió al resto de que su raciocinio era su arma más potente. Sus facultades intelectuales eran admiradas por todos, pero su capacidad de ser social era menor que la de cualquiera que estuviera a su lado.
Se descubrió que su ADN poseía características diferentes al del resto de las personas de aquél momento. Fue el primero de nustra generación. El primer hombre de nuestra raza.
Si te preguntas por qué te cuento esto espera a que te de la respuesta.
El olor a quemado me duele hasta los pulmones.
Resultó un ser de otra especie animal, una especie superior a la de los humanos de esa época. Y por ser mejor todos quisieron ser como él. Le arrancaron células para crear clones, pero muy pocas de las operaciones salieron con buen pie. Entonces decidieron obtener parte de sus células madre para poder sacar órganos mejores y beneficiosos e implantárselos. Desde luego todas estas operaciones eran muy costosas y sólo los afortunados con más dinero podían pensar en mejorar sus cualidades.
Ahora que estamos aquí, tú y yo, somos los únicos seres humanos del planeta. Qué será de nosotros no lo sabe nadie. Qué nos depara el futuro puedo anticipártelo. Moriremos. Moriremos, sí. Y probablemente lo haga yo antes que tú. Por eso te pido que cuando haya muerto, me entierres en esta tumba que he guardado desde hace décadas. Iba a ser para un hijo mío, pero no he llegado a tener ninguno.
El aire del fuego me nubla la vista.
Si me dejaras pedirte un favor...
Quisiera poder hacer algo contigo antes de morir. Ya sé que es una petición muy arriesgada, pero te advierto: si quieres puedes decir que no.
Quisiera poder hacer el amor contigo una vez. Una sóla vez. Pero quisiera hacerte disfrutar. Quisiera fundirme en tu interior.
El fuego se acerca, las llamas y el humo nos dan su calor.
¿Aceptas? ¿En serio? 
Te quiero, quiero que sepas que te quiero.

jueves, 26 de febrero de 2009

Soy lluvia


Soy lluvia en el vacío.
Soy un espíritu rebelde.
Soy parte del estío
y de la primavera agreste.
.
De abril a mayo vivo
y existo en verano
en agosto formo ríos
y en julio tormentas.
.
Soy invencible,
soy más fuerte que el hombre,
más fuerte que el viento,
más fuerte y más grande.
.
Soy inevitable,
no obligado.
Hago lo que quiero,
sólo si quiero salgo.
.
Produzco destrozos, 
arraso casas,
mato hombres, osos,
lobos, ratas.
.
Soy el agua de la lluvia
y la lluvia misma.
Soy quien dice basta
cuando hay llovizna.
.
Yo, en las alturas,
yo, en el alto cielo.
Yo soy quien enmudece
cuando suenan truenos.
.
Soy el relámpago doloroso,
soy la gota suave,
soy todo eso y más:
soy la lluvia y nada.
.
Soy quien quiero ser.
Puedo ser frágil o duro.
Lluvia, granizo, nieve,
truenos, relámpagos, oscuro.
.
No soy más que agua,
pero es que soy hasta agua.
Soy tan agua y tan fuerte...
Soy lluvia, soy lluvia.
.
.
ED-BS

miércoles, 25 de febrero de 2009

Me disfrazaré de árbol


Me disfrazaré de árbol y viviré en un bosque, donde ni los pájaros ni los ciervos sepan que soy yo. Me disfrazaré de árbol y las hormigas subirán por mi tronco, los pájaros anidarán en mi copa y los ciervos orinarán a mis pies.
Me disfrazaré de árbol para esconderme, para que nadie sepa quién soy ni quién he sido. Nunca quise ser visto. Nunca me dejaron elegir. 
Me disfrazaré de árbol y viviré de pie, como lo hacen los árboles. Me mantendré quieto, en un mismo lugar siempre hasta que mis pies saquen raíces.
Me alimentaré de lo que la Naturaleza me brinde, pues soy parte de ella y me reconocerá.
Engañaré a los animales y a las plantas que vivirán a mi alrededor, y a los que quieran saber quién soy o quién fui.
Me disfrazaré de árbol para sentir cómo puede un árbol no correr, no huir, no salir de donde no se quiere estar.
Me disfrazaré de árbol para sentir la lluvia sobre mi cabeza, la nieve en mis ramas, el sol en mi tronco, le escarcha matutina en mis hojas.
Me disfrazaré de árbol para vivir aislado, pues la Naturaleza es sabia y sabrá ofrecerme lo necesario para vivir.
Me disfrazaré de árbol para vivir día a día, para tener tiempo para pensar, para olvidarme de todas las personas y hacer que en mi mundo desaparezca para siempre el género humano, la raza que nunca existió.
Me disfrazaré de árbol para vivir un sueño, para ver desnudas a las náyades en las mañanas de primavera, para disfrutar de la vista de las ninfas de los arroyos, para existir en los libros y ser sóo palabras.
Me disfrazaré de árbol y viviré en el bosque, porque la Naturaleza es sabia y formo parte de ella. 
Me disfrazaré de árbol para ser libre, para vivir sin leyes y sin castigos.
Viviré sin llantos, sin dolores y sin angustias.
Me disfrazaré de árbol. Y no seré más que otro ser vivo.

lunes, 23 de febrero de 2009

La mejor forma de morir

Fue en un pueblo lejano y perdido, una noche oscura y fría de invierno. Todos habían quedado en la plaza principal para concluir la faena. Lo habían elegido por mayoría absoluta, sólo una de las chicas se había negado a hacerlo, pero al final se había convencido a sí misma de que era la mejor solución, aunque, sí que es cierto, no era la única.
La Luna les observava con delicadeza, envolviéndolos en un manto suave, casi transparente de luces destelleantes. Las hojas de los árboles que quedaban por los suelos se deslizaban produciendo un sonido que ponía la piel de gallina. Un gato les vigilaba desde lo alto de un tejado.
Y entonces decidieron hacerlo. Caminaron a paso decidido y con un poco de temor en las piernas. Era posible que todo acabara mal, pero era mejor no imaginarselo. Los compañeros caminaron aprisa y se acercaban cada vez más a su destino, pero al parecer, cada paso que daban, menos ganas de terminar tenían. No era quizás la mejor de sus ideas.
Decidieron no hacerlo. 
Dieron la vuelta.
Fueron todos juntos a la casa de una de ellas, cuyos padres estaban de viaje, y pusieron una película porno.
Se montaron una orgía en la que todos disfrutaron de lo lindo.
Pero al final no cumplieron su promesa.
A la mañana siguiente se les encontró a todos desnudos, muertos, en el momento de pleno éxtasis. Habían fallecido. Pero esa es la mejor forma de morir. Morir entre amigos, morir con amor y haciendo amor. Morir en una orgía.
Yo nunca presencié esa orgía. No vinieron a buscarme. No cumplieron su promesa. No me rescataron y se lo montaron ellos solos. 
Mala suerte. Ellos ahora están muertos.

domingo, 22 de febrero de 2009

Sin palabras

Una imagen vale más que mil palabras. (En realidad no lo creo, pues, a mi juicio, una palabra puede valer más que mil imágenes, pero esto es lo que hay: una imagen) 

sábado, 21 de febrero de 2009

Sólo soy una sombra

Soy la sombra de las sombras.
Soy un ser sin sombra.
Porque las sombras no tenemos sombra, nuestra sombra es la realidad.
Soy una sombra enorme, una sombra sola y temida.
No se me acerca nadie.
Las sombras que se acercan las engullo, y no por gusto propio.
No lo hago aposta, pero mi naturaleza de sombra hace que me quede con las sombras que entran en mí.
No soy más que una gran sombra.
Pero no tengo reflejo en la realidad.
No soy la sombra de nada ni de nadie, no tengo imagen.
Soy imperfecta, soy irreal, pero soy la sombra más grande y más oscura.
Vivo en la oscuridad de la noche.
Existo en las noches de Luna Nueva.
Soy la sombra que atrapa la realidad en una noche oscura.
Soy quien soy o lo que soy.
Yo soy yo.
Pero sólo soy una sombra.
Soy sólo una sombra.
Estoy solo, o sola.
Y sólo soy una sombra.

martes, 17 de febrero de 2009

Pienso, luego... ¿existo?

Razonemos sobre la famosa frase que dijo este personaje conocido como Platón.
Pienso luego existo.
O sea, que si no pienso... ¿no existo o como va esto?
No sé...
Pero ahora sí que estoy pensando, estoy existiendo.
Pero cuando duermo no existo, porque no pienso.

lunes, 16 de febrero de 2009

Extraño

Es extraño lo que vivo y es extraño lo que siento. Es extraño que no me entero de lo que ocurre a mi alrededor.
Tengo angustia interna por mi sabiduría, estoy fuera de mí mismo. Estoy en un círculo de contrastes, en una espiral de arte y dolor.
Y me siento extraño.

domingo, 15 de febrero de 2009

Odio a la gente...

Cada vez odio más a la gente. Ya no tengo ganas ni de salir a la calle a dar un simple paseo. No es que tenga miedo a la gente, es que la odio. Odio a todos por seguir modas y obligarse entre ellos a seguir otras.
Odio la gente por todo lo que hace, por todo lo que es. Me gustaría vivir en un mundo en el que sólo existieran animales y plantas. Que yo fuera el único ser humano. Aunque... no sé si soy humano.
Dicen que el ser humano es un ser social, por lo qu me excluye. No soy de la especie humana, no soy un ser humano. Pero, entonces... ¿qué soy?
Nada. No soy más que uno más de casi siete mil millones de personas que hay en el mundo. Aunque yo no sea persona, soy un pequeño ser de muchos millones más. Pero eso no me hace ser menos que todos los demás. Todos son igual de insignificantes que yo. Pero les odio.
No puedo dar motivos generales para afirmar que odio a la gente, pero lo hago. Y no por nada. No conozco a casi nadie, pero da igual. Odio a todos.
Odio ser un ser que vive en un mundo de muchos. Me gustaría que no hubiera nadie más, vivir en un mundo sólo, pero con lo necesario. Claro que... la gente debe servir para algo. Todo tiene su motivo, ¿no? Todo tiene su función, ya sea buena o mala.
Yo no he encontrado aún mi función, quizá sólo sea intentar alejarse del resto de la gente, intentar vivir sin socialización ni amistades, todo el día en casa, tocando música, estando frente la pantalla del ordenador, leyendo, escribiendo... Quizá esta sea mi función.
Odio la gente.
Odio estar acompañado.
Estaría mejor en una espiral hacia el Infierno.

sábado, 14 de febrero de 2009

Entrada número 100

Esta es la centésima entrada, la entrada número 100, y hay que celebrarlo. Pero no estoy hoy y ahora por ponerme a escribir mucho, así que os dejo la letra de una canción. Cuando no estás. De Skizoo.
.
.
Cuando no estás
Fracasar en el intento de alcanzar alguna luz,
puede ser por mi complejo de avestruz.
Aprender de los errores tal vez nos cure en salud,
eso solo me lo podrás decir tú.

El escudo tras el cual no puedo verte,
es un muro que de muy poco va a servirte hoy.

Cuando no estás logro entender,
el significado de la soledad.
Cuando te vas, mi vida parece no valer la pena.
Cuando no estás,
cuando te vas.

Desvelar los miedos que impiden ver el cielo azul,
es ganarle la partida a Belcebú.
Aprender de los errores tal vez nos cure en salud,
eso solo me lo podrás decir tú.

El escudo tras el cual no puedo verte,
es un muro que de muy poco va a servirte hoy.

Cuando no estás logro entender,
el significado de la soledad.
Cuando te vas, mi vida parece no valer la pena.
Cuando no estás logro entender,
el significado de lo que me das.
Cuando te vas mi vida transcurre en desiertos de arena.
Cuando te vas...

Cuando no estás logro entender,
el significado de la soledad.
Cuando te vas, mi vida parece no valer la pena.
Cuando no estás logro entender,
el significado de lo que me das.
Cuando te vas mi vida transcurre en desiertos de arena.
Cuando te vas...

Cuando no estás,
cuando te vas...

jueves, 12 de febrero de 2009

Olvido


Soy el olvido, de tus sueños nací. Soy quien te hace recordar el pasado. Soy tus sueños, soy tu risa, soy tus lágrimas y tu dolor. Soy quien dicen que siempre ayuda. Soy el que te hace no recordar. Alegro a los tristes cuando ya no se acuerdan del motivo de su tristeza. En cambio a los felices no les alegra olvidar el por qué de sus alegrías.
Todo es y mucho más es mi trabajo.
Soy el olvido.
Pero no te acordarás.
Te olvidarás.

martes, 10 de febrero de 2009

Reiniciando

Me reinicio, resucito,
me reencarno en mí mismo pero antes de nacer.
Cambio de instintos,
dejo mis pensamientos y mi forma de ser.
Intento de nuevo ser uno mismo,
cambiar de forma de entender.
Al cambiar de lugar, cambio de sitio,
cambio de creer y parecer.
Ya no sé si soy o he sido,
pero sé que en el futuno nunca seré.
El futuro no existe ni ha existido,
nunca llegará de nuevo un ayer.
No estoy ni estuve escondido,
sólo que nunca me quisiste ver.
No me voy y nunca me he ido,
estaba pensado en este renacer.
¿He cambiado? No. Soy yo aún.
Entonces... ¿Qué?
He reiniciado mi mente.
Como si empezara de cero.
He intentado ser fuerte
pero no he sido de acero.
Sigo siendo el mismo de siempre.
Si no me recuerdas... es porque no existes.
.
.
ED-BS

domingo, 8 de febrero de 2009

La ley obligatoria


Hay una ley que es la mas grave de todas: la ley de la gravedad.
No se puede hacer nada contra ella, a no ser que te saltes las leyes. Pero eso exige mucho dinero, y hay mucha gente que no lo tiene. La ley de la gravedad es grave porque nadie la ha impuesto. Y aunque ningun gobierno de ninguna nacion la haya obligado son pocas las personas que se atreven a saltarsela. La ley de la gravedad es un fenomeno fisico. Y tan fenomeno, que casi nadie se atreve a desafiarle. Y los pocos que se atreven prefieren estar lejos, en el espacio exterior.
No es mala la ley de la gravedad. Sin ella los platos no se romperian al caer, es cierto, pero sin ella tampoco podriamos sentarnos o tumbarnos para descansar y hacer el amor seria muy dificil (aunque no estaria mal probarlo sin gravedad).
En fin, es la ley mas grave de todas, es la ley de la gravedad.

sábado, 7 de febrero de 2009

Estoy aquí


No me he ido.

Ni me iré.

Siempre estoy en el mismo sitio.

No te olvides de mí.

No quiero que te olvides.

De nada.

Quiero estar cerca de tí, pero sé que no puedo.

Y me siento mal.

Porque no existes.

Eres mentira.

Eres un puto experimento de mi mente.

Eres mierda.

Pero no me olvides.

Sé que no podrás hacerlo.

No puedes hacer nada.

No existes, no haces, no vives.

Eres nada.

Pero quiero que sepas que estoy aquí.

Esperandote.

Haciéndome ilusiones de que algún día existirás.

Maldita conciencia.

Estoy aquí.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Sueños

El cielo se me cae encima. Los árboles se mueven atrevidos avalanzándo sus ramas sobre mí. No es más que un sueño. Un triste sueño.

El amigo de los Libros


-Esta vez sí, os lo prometo; no os defraudaré.
Los libros me siguieron mirando.
-¿Cómo quieres que lo que dices creamos?-
preguntó uno pequeño, con cara de interés.
.
-Está bien, os lo diré, pero no riáis de mi persona.
-Descuida, no lo haremos;
ya nuestros personajes pasan terribles historias.
Entonces os contaré y no seguiré leyendo.
.
Iré al Retiro, sentaré en un banco mi trasero
y esperaré, quizás durante horas, no sé cuánto tiempo.
Alguien vendrá al lado mío
y me preguntará si tengo amigos.
.
Responderé con negatividad y verdad,
os echaré en falta, queridos libros,
a un lugar con gente me llevará
y de una secta seré ya nuevo testigo.
.
Ya sé que no queréis que ocurra
pero es de lo que trata mi destino.
No puedo hacer nada, no hay cura
para esta enfermedad que es mi sino.
.
Os dejo, amigos libros míos,
pero no por siempre, solo una temporada.
Seguro que volveré y os encontraré fríos.
Amigos míos, no me olvidéis por nada.
.
.
ED-BS

martes, 3 de febrero de 2009

¿Existe la existencia?


Repiquetean las gotas de lluvia en al ventana y en mi cabeza...

¿Qué me pasa? Me preguntan que qué me pasa.

No lo sé. Ya no sé ni si hay o no hay. Dudo de la misma existencia de las gotas de agua, del cristal en el que golpean, de la ventana, de esta casa, de esa puerta, de todas esas cosas y de muchas más.

Pero hay algo que tengo claro: yo existo.

Pero no existir en el sentido de que se me puede tocar, ver o sentir... no. Soy una idea, de eso estoy seguro.

De la otra forma puede que ni exista, ni yo ni nadie. Ni nada. Nada.

Dejo una pregunta en el aire.

¿Existe la existencia o es un mero hecho que no puede sino ser?

domingo, 1 de febrero de 2009

Vuelve a nevar


Me he despertado en esta mañana nevada
y he desayunado mirando por la ventana.
He vislumbrado cómo los árboles se tapaban
con esa capa que siempre será igual de blanca.
He encontrado algo nuevo en la explanada:
un pequeño pajarito con la panza blanqueada.
He descubierto que existe la fuente del agua
que llena por dentro todas las almas.
.
Me he dado cuenta de que hay esperanza,
de que mis huesos son huesos y no una nevada
que quedó perdida y nadie pudo alcanzarla,
de que además de mi cuerpo puedo tener alma,
de que la brisa se oye desde la cama.
He encontrado la luz que buscaba.
Estaba en los árboles, en todas las ramas.
Ya sé que existe la verdadera casa.
.
Y sigo mirando aún por la ventana
mientras sé que arden bosques en Australia.
Sé que en cambio climático es realidad cercana,
pero no me importa, no importa nada.
Es todavía por la mañana, y lo será o tra vez mañana.
No pasa el tiempo a velocidad incontrolada.
El tiempo es el arte de la sabiduría y saber controlarla.
El tiempo es arte y yo su obra acabada.
.
La nieve sigue cayendo por estas palabras,
cae despacio y en espirales amargas.
La nieve del cielo que fue desterrada,
que alegra a los niños y no a las ancianas.
La nieve cae, las palabras se acaban
pero en el recuerdo quedará siempre esta nevada.
Lo que escribo hoy se leerá mañana
aunque yo ya esté enterrado bajo una blanca manta.
.
.
ED-BS

viernes, 30 de enero de 2009

Mar de fuego


No sabía cómo salir de ahí. El fuego, las llamas y la lava me rodeaban. Por suerte había podido salvarme de ese infierno gracias a una roca que flotaba sobre la lava. Pero veía que se derretía poco a poco por los lados, acercando la lava, el fuego, las llamas a mis patas.
Vi por un momento que había otro superviviente. Era un lobo. Salté hacia otra roca que flotaba, una más grande que en la que yo me mantenía, justo en el momento en el que la mía se derretía por completo. A punto estubieron mis patas traseras de quemarse, pero tube suerte.
El lobo parecía que me había visto. Probablemente yo fuera la última loba, la única que había sobrevivido. Probablemente no. El lobo me miró. Estaba en apuros. Quizá yo podría ayudarle, pensé. Sí. Me acerqué con mi roca flotante, que se dirigió hacia donde él se encontraba con una suerte de ola de ese mar de lava donde nos encontrábamos.
Salté hacia él, pero había saltado demasiado. No pude hacer nada, me iba a caer. Entonces vi que estaba a su lado, en el aire. Quise salvarme de la perdición y en un ademán de movimiento con el cuello sólo pude acercar el hocico hacia él. Hacia su cuello. Y lo mordí. Quería salvarme, era la única opción. Le mordí con todas mis fuerzas, y noté cómo mi cuerpo daba un giro en el aire. Tal vez hubiera funcionado. Pero de repente él cayó hacia mí. Toda la fuerza que yo había ejercido en mi mordisco había sido suficiente para que él perdiera el control y cayera hacia mí.
Yo estaba en el aire. Y él cayó hacia mí. Le solté. Él cayó sobre la lava y yo pude apoyar mis patas delanteras primero, las traseras después sobre su cuerpo que se hundía y vaporizaba. Caí de bruces en la roca que había al lado, sobre la que él se encontraba en el momento en el que le había visto. Pero ya no estaba. Me había quedado sola. Por lo menos estaba a salvo.
Pude librarme. Sobreviví. Y ahora vuelvo a ser humana. No volveré a cambiar mi forma. Ser loba me hizo matar. Matar a un lobo. Sufriré eternamente.

miércoles, 28 de enero de 2009

Seguir mi camino


Recuerdo lo que mi madre me decía todas las noches antes de acostarme. Lo recuerdo y lo echo de menos. ¿Hace cuántos años ya no la veo? ¿Treinta? ¿Treinta y cinco? También recuerdo lo que yo siempre le contestaba. Me hace gracia que con tan poca edad ya pensara de esa manera.
"Hasta mañana si Dios quiere", decía ella. Yo siempre respondía lo mismo. "Hasta mañana si Dios quiere. Y si no quiere, me da igual". Y ese "me da igual era una especie de "que se joda". Que se joda porque sí que es hasta mañana, joder. Que no me voy a morir esta noche.
Esa mentalidad era una mentalidad infantil. Era una mentalidad egoísta. Era una mentalidad personal y personalizada, en la que lo único importante en el mundo era yo y lo mío. Resulta difícil creer que siga pensando así, pero es cierto. Soy un egoísta. Me importo yo. Paso de los demás. La sociedad me es indiferente. No me importa nadie. No me importas. Ni tú ni nadie.
Porque en la vida cada uno debe seguir su propio camino. Porque mis pies no pisan las huellas de nadie y nadie pisa mis pies. Porque cada uno debe ir a su bola. Porque debo seguir mi camino. Lo importante es la supervivencia. Sobrevivir es nuestro objetivo. No lo olvides.

martes, 27 de enero de 2009

Aborto


Puede que pienses que el aborto es un tema serio. Puede que no. Puede que estés a favor y puede que estés en contra. Puede importarte o no importarte nada. Puede que lo puedas hacer por tu sexualidad de mujer o puede que no puedas hacerlo por ser hombre o ser estéril.
Eso a mí no me importa. No me parece tampoco un tema serio. Es lo que es, y punto. No voy a dar ideas que hagan pensar que estoy a favor, por su puesto, pero tampoco daré ideas para pensar que estoy en contra. Es más, intentaré explicarte que no mentiría si dijera que estoy a favor del aborto, que diría la verdad si dijese que estoy en contra. Que estoy a favor del aborto y en contra del aborto. Que no mentiría tampoco si dijese que odio el aborto, que diría cosa cierta si dijese que lo amo. Que me da igual. Que quiero dejar claro que no escribo esto para dar una opinión personal, que no quiero decir que estoy en contra, ni a favor. No quiero decir que estoy a favor y en contra. No quiero decir nada. Eso sí, si todas las mujeres del mundo abortasen todos los hijos que podrían tener a lo largo de unos cien años la especie humana se extinguiría. ¿A que mola? Pues de esto va esta historia.
Vian era una chica más. Se había acostado con un chico que había conocido la noche anterior. Y había disrutado una vez más del placer del sexo. Pero al hacerse la prueba de embarazo dio positivo. Y eso que se había tomado la píldora del día de después. Lo habían hecho sin condón.
Abortó. Y vivió setenta y cinco años más. Tuvo relaciones sexuales casi todas las semanas de su vida. Pero no tuvo nunca ningún hijo.
Muchas como ella hicieron lo mismo. El resto eran estériles. Y cuando todas murieron y los hombres intentaron sobrevivir ya eran todos ancianos.
El último hombre murió a las siete y venticuatro de la mañana del 16 de abril de 2168.
Eso es mi aborto. Yo soy un ser abortado.

lunes, 26 de enero de 2009

Llovía


Era el único vuelo de esa mañana en todo el aeropuerto. La verdad es que el aeropuerto no es muy grande que sólo salen unos tres aviones al día, y aterrizan los mismos tres. El avión se retrasó un poco, unos diez minutos, y en un rato ya estaba sentado en un asiento situado al fondo, casi en la última fila. En el lado de la ventanilla. Miré. Llovía.

Fijé la mirada en el asiento de delante mientras una señora de unos cincuenta y cinco años, quizá más, se sentaba a mi lado. Boeing 737-800, leí. Security information. Había unos dibujos debajo que indicaban todo lo que había que hacer en caso de emergencia. Para nuestra seguridad. No mentiría si dijese que en el fondo sí que tenía un poco de miedo. Había volado más veces, pero no estaba seguro de que todo saldría bien. Era otro aburrido viaje de negocios, a Santiago de Compostela. ¿Qué se me ha perdido a mí ahí?, me repetía para mis adentros cada minuto, mientras esperaba que los motores del avión se encendieran. Todo sería muy lento, lo tenía asumido, aunque el vuelo duraría apenas cuarenta y cinco minutos. Era poco, pero es que no estaba muy lejos. Yo pensaba que tardaría un poco más, las condiciones meteorológicas me hacían pensar eso. Dentro todo parecía normal. Pero sabía qué ocurría fuera. Llovía.

Me había fijado en una de las azafatas. Tenía acento inglés, pelo rubio, ojos pintados, una buena delantera, buen culo... Pensé que estaría casada. Volví a pensar y me dije que era demasiado joven para estarlo. Yo tenía treinta y cinco años y no estaba casado aún. Ella tendría unos veintiocho o veintinueve. Y me gustaba. Olía bien. Tenía las uñas pintadas de un color parecido al rojo, un poco más oscuro. Me deleité mirándola mientras explicaba qué había que hacer en caso de emergencia. Al mismo tiempo una voz de hombre explicaba lo mismo en inglés. Yo centraba mis sentidos en la azafata, sin prestar atención a lo que se oía por los altavoces. Dentro me sentía a salvo, cerca de ella. Fuera seguro que me mojaba. Llovía.

El piloto dio un aviso por el altavoz. Dijo cómo se llamaba y que el viaje duraría unos cuarenta y cinco minutos. Luego nos dio las gracias por escoger su aerolínea. Los motores se encendieron. Tardó un rato en arrancar. El avión se dirigió a la pista de despegue y después de girar un par de veces para colocarse de frente empezó a acelerar a tope. Yo miraba por la ventana, viendo pasar los árboles a una velocidad extrema. Las gotitas que había en el cristal se movían todas hacia atrás, como atraídas por una extraña fuerza. El suelo estaba mojado, y se seguía mojando. Seguramente las ruedas del avión levantaban gotas de agua. Volví la mirada hacia la señora que había a mi lado justo cuando el avión se separó del suelo. Me daba pánico mirar por la ventana y ver lo cerca que estaba del suelo al principio y lo lejos que estaba unos minutos después. Había que dejar las ventanillas abiertas en el despegue. Busqué a la azafata. No la vi. Estaba sentada delante, en una de las primeras filas. No quería mirar por la ventana por una sola razón. Llovía.

El avión se estabilizó y las luces del techo que indicaban que permaneciéramos con el cinturón se apagaron. Mi azafata se levantó, pude ver su rubia cabellera por delante. Me dormí. Soñé que estaba con la azafata en una habitación de hotel. Que ella se acercaba a mí, que la podía oler. Me besaba y yo la besaba a ella. La desnudaba, sí, y ella me desnudaba a mí. Era muy bella, extremadamente guapa, sobre todo desnuda y con la ayuda de mi imaginación. Nos besábamos, nos abrazábamos y su aroma me fundía a ella. Nos duchamos, sí, y me recubrió con el gel de ducha por todo el cuerpo. Nos seguíamos besando, yo también la embalsamaba con el gel. Le tocaba los pechos con mucha insistencia y ella reía con risa extranjera. Bajo la ducha soñé que hacíamos el amor. Bajo la ducha. Llovía.

Me desperté de golpe. Miré a los lados. A uno estaba la cincuentona, al otro seguía la ventanilla abierta y en ella muchas gotitas de agua. Lo que se podía ver a través de ella eran nubes, nada más. Estábamos dentro de una nube gigante. Me pregunté cómo podría el piloto ver a través de las nubes. Pero sabía que no podía. Que lo veía todo tan blanco y gris como yo. El cielo era una pasta de nubes sucias, pero una nube blanca nos cubría. Miré el reloj. Ya llevábamos media hora de viaje. Miré también al techo del avión. La lucecita del cinturón de seguridad estaba encendida. Ya estaríamos cerca. Cerca de Santiago de Compostela. En invierno. Haría frío, claro. Y seguro que llovía. Sabía que en Galicia casi siempre lo hacía. En verano menos, pero también. Es lo que tiene ese clima, pensé. Miré por la ventanilla de nuevo. Blanco. Pero el avión empezaba a bajar. Llovía.

Me limité a estar callado en mi asiento. La señora de al lado no me había dirigido la palabra en ningún momento y yo no pensaba hacerlo. El avión bajaba a gran velocidad y, aunque eso era lo normal, yo no estaba cómodo. Eché la cabeza hacia atrás, apoyando la coronilla en el respaldo. Notaba cómo se me taponaban los oídos. Me dolía la cabeza. Pensaba en el sueño, en la azafata. La busqué. Seguro que estaba delante, sentada en su asiento reservado con las otras azafatas. Dediqué el poco tiempo de aterrizaje a pensar en ella hasta que el avión tocó tierra con bastante éxito y entonces me quedé tranquilo. Miré por la ventana. El suelo estaba mojado. Llovía.

Cuando la luz del cinturón de seguridad se apagó los motores ya habían hecho lo propio y el interior del avión se convirtió en una jaula de grillos. Todos los pasajeros se levantaron rápidamente para coger su equipaje de mano que había en los maleteros encima de los asientos. Yo permanecí sentado en mi asiento hasta que la cosa se hubo calmado un poco. Cogí mi bolsa y me dirigí a la salida de delante, aunque mi asiento estaba por detrás y había una puerta trasera. Quería volver a ver a la azafata. Estaba ahí, delante, despidiéndose de los pasajeros. La miré. Me miró, con esos ojos pintados, marrones, grandes, preciosos. Seguí andando porque había gente detrás de mí. Adiós, dijo, aunque no estoy seguro de que me lo dijera a mí. Sabía que ella no sabía que había soñado con ella. Salí del avión. Llovía.

Fui corriendo hasta la puerta del aeropuerto y cuando estuve dentro busqué la salida. Antes me tomé la molestia de comprarme un paraguas. No quería mojarme. Nos metieron a todos los que habíamos volado en mi avión en un autobús. Nos llevaría al centro de la ciudad. Yo no quería ir al centro, pero no había taxis en el aeropuerto así que me tuve que aguantar. El camino desde el autobús se me pasó volando. Al salir cogí un taxi y dije al taxista el nombre del hotel al que debía ir. Los coches iban despacio, o al menos eso me parecía. El limpiaparabrisas se movía incesantemente de un lado a otro. Oí una voz. El taxista me decía el precio del trayecto. Me hice el despistado y pagué lo que le debía. Salí y me encontré ante un gran edificio. Era el hotel. Pero no estaba cómodo, todavía. Llovía.

En recepción me dijeron cuál era mi habitación. Me dieron la llave y subí. Misteriosamente me pareció que esa era la misma habitación con la que había soñado en el avión. Entré en el baño para asegurarme. Sí, se parecía mucho. Era un misterio, pero tenía cosas que hacer. La reunión iba a ser en ese mismo hotel a las cuatro de la tarde. Eran las doce todavía. Me daba tiempo a darme una cabezadita. Soñé otra vez con la azafata. Me había gustado demasiado. No podía creerlo, pero la habitación del sueño volvía a ser la de antes, la misma en la que estaba en ese momento. En este sueño ella miraba, desnuda, por la ventana. Las gotas de agua repiqueteaban contra el cristal. Llovía.

El día lo pasé en el hotel, sin salir fuera. No había parado de llover. La reunión no había sido muy exitosa, pero la empresa no se enfadaría mucho. De vuelta a la habitación, a eso de las seis miré por la ventana. Llovía.

El tiempo fue todo el día el mismo. Hoy he despertado de otro sueño con la azafata. Espero que nos volvamos a ver, aunque me parece que es prácticamente imposible. Ahora estoy frente a este papel escribiendo esto porque me parece extraño todo lo que ha pasado. Lo de la azafata, digo. La he visto esta mañana en la ducha de mi habitación. Me ha reconocido y nos hemos duchado juntos. Le he dicho que la amo, ella sólo ha fingido un orgasmo. Hemos hecho el amor, esta vez de verdad. Y todavía llueve. Hay una palabra que me ha dicho la azafata antes de irse. Me dijo que pasaba en el viaje. Llovía.