lunes, 31 de agosto de 2009

La casa embrujada

El cielo estaba ya de color sangre cuando salí de la casa embrujada. Todo era distinto a como lo había visto antes. Mi mente había cambiado, ya no pensaba ni veía como lo había hecho antes de entrar. Sin duda, esa casa tenía algo mágico. Mágico, pero malvado. Esotérico. Infernal.
El cielo me gritaba. Eso era lo que yo sentía. Sentía que el cielo me gritaba desesperadamente, un grito que no lo oían mis oídos, sino que lo oía mi cerebro desde el interior.
Era un grito desgarrador.
Me obligó a dejar mi cuerpo en el húmedo suelo.
No podía contenerme.
Al final, volví a entrar en la casa embrujada. Allí me sentía más seguro.
El cielo se tornó oscuro y, asombrosamente, esa noche no había Luna.
Dejé que el interior de la casa me envolviera y, al fin, formé parte de ella.
Ahora soy todos los recovecos de la casa al mismo tiempo.
Ahora yo soy la casa encantada.
Y todas las tardes, en el crepúsculo, mis ventanas que son ojos miran al cielo que se tiñe de ese rojo sangre y me doy cuenta de que llora, grita y enloquece.
Y lo hace por mí.

jueves, 13 de agosto de 2009

...

...puntos suspesivos...
(Hacía mucho tiempo que esperaba escribir esta entrada)

lunes, 10 de agosto de 2009

El Hombre Lobo

Otro día más de este verano. Me acuerdo de una persona que un día me contó...

Iba corriendo entre las sombras y el corazón le latía fuertemente. Notaba cómo se le oprimía el pecho con cada latido. Pum pum, pum pum. Subió la cuesta todo lo rápido que pudo. Ya no podía más pero debía seguir subiendo. Se resbaló, pero no le importó, y siguió subiendo... Hasta arriba, tenía que llegar a lo alto de la parcela; allí, donde estaba el Gran Árbol.
Era un cedro de muchos años. Muy viejo ya. Allí habían jugado su bisabuelo y su abuelo desde niños. Y su madre. Su madre, que ya no estaba con ella.
Elisabeth llegó hasta el árbol. Subió, escaló hasta lo más alto que pudo. Debía huir. El hombre lobo la seguía desde la explanada.
Cayó. Cayó del árbol como una manzana que cae del manzano. Se partió una pierna, pero no importaba, ella quería huir...
Vio cómo el hombre lobo llegaba. Cerró los ojos, esperando notar el mordisco..., las garras. Pero no. No notó nada. Fue muy rápido, por eso no lo notó. El hombre lobo le mordió en el cuello, directamente en el cuello, mientras con sus manos aplastaba su cráneo. Había muerto.
Debía morir y lo había hecho. Pero sin dolor. Ni lo notó. Era mejor así.
El hombre lobo volvió a bajar la ladera hasta llegar a la mansión. Había terminado con la vida de su hija. Pero era necesario. Había que hacerlo.
El cielo se fue aclarando y la luna llena se empezó a poner. Poco a poco, el hombre fue recuperando su forma... y su razón.

miércoles, 5 de agosto de 2009

El aviso

Es cinco de agosto. La última vez que escribí en este blog fue el 17 de julio. Bien, llevo una buena temporada sin escribir, pues estoy enfrascado en mi propio libro, que quiero terminar este verano, pero que se resiste... no se deja...
Es cinco de agosto. Mañana es mi cumpleaños. Cumpliré 17. Es difícil contar algo ya, así que dejaré fluir mi imaginación una vez más para inventar otro nuevo relato...
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Es cinco de agosto. El mar ante mí se siente inmenso, magnífico, un ser inminente y sublime, algo capaz de arrasar con todo. Mi nombre es Philip, Philip Erson, pero todos me llaman Phil. Tengo 37 años, casa en la playa, trabajo razonable y no me falta dinero. En verdad, no me quejo. Mi vida es suficientemente buena; o, por lo menos, lo fue hasta esta mañana.
Parecerá raro y difícil de creer, pero todo lo que narro a continuación es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Te costará creerlo, pero debes ponerte en mi situación.
Eran las diez y media de la mañana, quizá un poco más tarde, cuando salí de casa para dirigirme a la playa. Iba con un bañador (el que sigo llevando ahora), mi toalla de playa (de la que ya no queda nada) y un periódico que había comprado el día anterior y que leía por el camino.
Nunca me esperé que ocurriría lo que pasó. Fue algo difícil de creer, algo que no pasa nunca, ni si quiera en los sueños más descabellados; era una situación totalmente irreal, pero lo más jodido es que era la pura realidad.
Me explico. Caminaba yo por la calle, no por la acera, pues aquí, donde tengo la casa de veraneo, en este pequeño pueblo, no pasan coches. La calle estaba más desierta de lo normal, lo cual me extrañó sobremanera. Las tiendas que estaban abiertas aún en verano estaban todas cerradas pero, ¡pobre de mí!, no me di cuenta. Como digo, andaba hacia la playa por la calle solitaria, el sol me abrazaba con sus rayos y me hacía sudar más de lo normal. Es cinco de agosto, hace mucho calor.
Contemplo cómo las olas rompen ante mí. El final de esto no puede ser quedarme sentado ante las olas, mientras veo subir y bajar la marea eternamente.
El sofocante calor me hacía andar despacio, pero sabía que pronto llegaría a la playa y me bañaría en el agua. Lo que ocurrió, no me lo esperaba, en absoluto. Desde el centro de la calzada se caminaba más cómodamente que por la acera. ¿Por qué debí escoger ese camino? Fue algo insospechable, no pude hacer nada...
Una niña... era una niña...
La conocía, era de mi vecindario. Hija de unos amigos. Pero ya no queda nadie... ¡No había nadie en la calle! Sólo estaba yo... Yo y esa niña.
Fue muy extraño, he de admitirlo, quizá en el fondo todo sea un sueño y me despierte en la cama, no en la arena de esta playa solitaria, con el viento en la cara (esta brisa marina) y frente a este mar que ya es de lágrimas.
La niña de acercó a mí, contenta, alegre, felíz, dando saltitos. La saludé. Seguía su trayecto hacia mí. Pero me miraba fíjamente, con una mirada malvada...
De pronto, el sonido de una bocina de sobresaltó. Era el aviso, pero yo no lo sabía. No supe que me tenían que avisar de nada hasta que fue demadiado tarde.
La mirada de la niña, penetrante, me absorbía...
Su cara, instantaneamente, se convirtió en un extraño y repugnante monstruo, verde, como las algas, con apariencia de pez, una cara de besugo, pero con muchos dientes largos, demasido largos, que salían de su boca por arriba y por abajo... El susto fue lo peor. Lo peor...
Se había acercado demasiado siendo una niña buena y en el último momento se había convertido en una especie de alienígena, un extraterrestre de cualquier película de ficción. Pero eso no era ficción, era la vida real, y esa era la hija de mis vecinos.
Lancé hacia ella mi toalla, para desorientarla, pero no conseguí nada. Sus dientes acabaron con ella. En ese momento supe que estaba perdido.
Otra vez el ruido de una bocina. Agudo, penetrante, ensordecedor. Un aviso más.
Pero no podía mirar hacia el lugar de donde provenía el sonido, mi vida estaba en peligro. Así que me abalancé sobre ella, sobre aquella niña peligrosa con apariencia de niña inofensiba, con cara de pez de color alga marina.
Ahora contemplo el mar y su inmensidad y me atormento.
Forcejeé con ella, pero no podía agarrarla de un cuello que no tenía. Era una situación de vida o muerte y debía acabar con ella. Fuera como fuese.
Encontré en el suelo (bendito destino) una botella de cristal vacía. Mientras agarraba a la niña de los brazos e intentaba alejarme de sus mortíferos dientes la agarré con la otra mano y la golpeé contra el suelo para romperla. Con la botella rota en la mano ya no era un duelo desmedido. Seguimos forcejeando hasta que conseguí clavarle unas cuantas veces la esquina punzante de la botella en diversas partes del cuerpo. Tenía cuerpo de niña... Me dolió hacerlo, debo reconocerlo, pero nadie en su sano juicio habría hecho otra cosa que aquello que yo hice.
Murió. Murió y yo salí con vida. Ahora, en esta playa solitaria, sé que soy el único superviviente de todo el pueblo. Pero aún queda en mi corazón alguna esperanza de que aquella persona que me avisó con la bocina siga con vida. Espero que sea así.
El mar solitario me impresiona. Me atemoriza.

jueves, 16 de julio de 2009

La Tatuadora

Aquella noche lluviosa en la que nada malo podía ocurrir ocurrió lo inesperado. Fueron muchos los avisos, pero Susan, una joven norteamericana de 19 años, no se dio cuenta de que ese era su último día de vida.

Había ido esa mañana a un centro llamado Tatoo & Piercing para hacerse un tatuaje en el hombro. Era una chica alta, de piel clara y pelo largo y cataño. Trabajaba en una tienda de la madre de una amiga suya y, además, estudiaba en una prestigiosa universidad, pues había conseguido una beca pro haber obtenido las mejores notas de su ciudad. Era una chica muy inteligente, quizás fuera eso lo que le hubiera tendido a olvidar que ese era su último día. Porque ya lo sabía. Se lo había dicho una vidente de esas a las que acudes porque te llevan tus amigos y no tienes más que sentarte delante de ella y escuchar lo que "dicen" las cartas. Y había dicho que iba a morir pronto, pero que no se preocupase, que iba a ser persuadida. Evidentemente, como suele ocurrir en estos casos, Susan no dio la menor importancia a lo que había dicho la vidente, pues su inteligencia le hacía pensar que no era posible que una mujer, al echar las cartas, pudiera averiguar el futuro.

Quería un tatuaje de un dibujo especial. Era una especie de estrella enorme, con un montón de flores alrededor y unas espadas y cuchillos en el centro. Le había atraído el dibujo porque ella misma había dibujado en una de sus clases de universidad (o, como decía ella, "las horas aburridas que se usan para dibujar estupideces en el cuaderno") un dibujo muy parecido al del tatuaje. Le habría gustado que tuviese también un corazón en el centro, como lo tenía su dibujo, pero no podía ser, la estrella era demasiado pequeña.

Entró en el establecimiento y se dirigió a la mujer que atendía.

-Quiero hacerme un tatuaje -dijo.

-Muy bien, has venido al lugar indicado -respondió-. ¿Sabes ya qué dibujo quieres o sigues mirando los ejemplos?

-Quería ese de allí -dijo Susan señalando el que tanto le gustaba con la mano-. Lo quiero aquí, en el hombro.

-Está bien, sientate aquí un momentito para que prepare la máquina...

La máquina era una especie de pistola gigante, como un taladro, en cuya punta, en vez de una broca, había una aguja enorme. La máquina estaba conectada a un pequeño botecito de tinta.

-Bien, ya está. ¿Preparada? -preguntó la tatuadora cuando estaba ya con la pistola en las manos.

Susan asintió con la cabeza. Estaba segura de que lo quería. Pero tenía un mal presentimiento.

-Te va a doler un poco, pero no es mucho, ¿eh? -advirtió la tatuadora-. Puedes gritar si quieres.

La punta de la aguja penetró suavemente en la piel del hombro de Susan. No era dolor lo que sentía, era un pequeño pinchazo que... ardía. No podía sentir más que calor. Notaba cómo se movía la aguja, pero lo peor era que le quemaba... le ardía...

Apartó la mirada para fijarse en algo y distraerse. No podía más, le quemaba demasiado... De pronto, cayó al suelo, desmayada.

La tatuadora no se lo podía creer; era la primera vez que alguien se desmayaba en el proceso de tatuado. Nunca había pasado y no sabía qué hacer. Por el momento había parado de tatuar el hombro y estaba intentando reanimar a Susan. No lo conseguía, su cuerpo seguía inerte en el suelo. Decidió llamar a una ambulancia. Fue atrás a por su teléfono y llamó. Cuando volvió no pudo creer lo que veían sus ojos. El cuerpo entero de Susan se había transformado, toda su piel era ahora del color de la tinta. La tatuadora cerró los ojos y volvió a mirar. No era posible, pero era cierto; el cuerpo de aquella chica de 19 años estaba completamente negro. Intentó reanimarla de nuevo, pero no obtuvo ningún resultado.

Al girarse, una mano enorme y fría le agarró por detrás. De pronto notó un pinchazo en el muslo y... se desvaneció.

Susan se despertó asustada. No tenía ni idea de dónde estaba y tampoco sabía cómo había llegado hasta allí. Todo en su cabeza era confuso, no recordaba nada pero, en ese momento, lo único que quería era salir de allí. No se dio cuenta de que todo su cuerpo estaba teñido de negro. Al ver que estaba en un sitio oscuro, o por lo menos eso parecía, intentó palpar lo que había a su lado. Estaba en una cama y... al lado suyo había alguien. Una chica, al parecer. La tocó, la intentó despertar.

Alguien despertaba a la tatuadora, que se levantó molesta. Estaba en un sitio oscuro y no recordaba nada.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres? -preguntó la tatuadora.

-Mi nombre es Susan. No sé quién eres tú ni dónde coño estamos. Y lo único que quiero es salir de aquí.

Esas palabras dejaron confusa a la tatuadora.

-No veo nada, creo que estamos en una habitación oscura.

-No -terció Susan-. Yo creo que estamos ciegas. Creo que nos han tatuado en los ojos.

-¿Por qué dices eso?

-Tú eres la tatuadora, ¿verdad? La de Tatoo & Piercing, ¿no?

-Sí. Tú debes de ser la chica que quería el tatuaje de la estrella.

Susan afirmó.

-Yo te estaba tatuando, ahora me acuerdo, cuando, de repente, te has desmayado.

-Sí, es que la aguja me quemaba en el hombro.

-Bueno, vale, y ¿se puede saber dónde estamos?

-No tengo ni la menor idea.

-Pues será mejor que hagamos algo para descurbrirlo.

La tatuadora se levantó de la cama sobre la que estaban las dos jóvenes y pisó el suelo. Pero el suelo no era firme y resbaló, dándose un golpe en la cabeza con el pico de metal que tenía la cama. Un chorro de sangre brotó de su cabeza y no volvió a respirar.

Susan se sintió extraña. Sabía que había muerto, sabía que la tatuadora estaba muerta. No sabía por qué, porque no veía nada, pero lo sabía. Ahora sólo le quedaba esperar, ella no quería correr la misma suerte. Se quedó sobre la cama hasta que, por fin, se durmió.

Al despertar nada era igual. Todo había cambiado por completo. Estaba muerta. Eso es, ya no tenía de qué preocuparse.

martes, 14 de julio de 2009

No se sabe

Nunca se sabe cuándo se va a morir, no puedes saber el momento exacto. Pueden diagnosticarte alguna enfermedad que te mate en pocos segundos, pueden darte un tiro y que sepas que vas a morir pero... el momento exacto, milimétrico, nunca se sabe. Es lo que tiene la vida, que acaba pero no puedes saber cuándo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Juventud


Son las doce y ventidós de la noche y me pongo a pensar en la juventud. Es difícil pensar en ella al ser joven, pero quizás sea necesario. En la juventud, la sociedad se convierte en algo necesario, algo que cuando eres niño, está, pero no se siente. Con una edad un poco mayor te empiezas a dar cuenta de que existe esa sociedad, de que eres parte de ella y no puedes hacer nada para impedirlo. Es más o menos como la fuerza de la gravedad. Hasta que no sabes nada de ella no te pregunas por qué existe, pero al conocerla quieres deshacerte de ella y echar a volar...
La sociedad es un signo nuevo en la vida de un joven. La juventud es la entrada en la sociedad. Es siendo joven cuando realmente entras en contacto con otros sin necesidad, obviando que ambos sois personas y actuando como simples "seres sociales".

Es en la juventud donde se comienza a forjar un vínculo especial con alguien del otro sexo. Aunque a mí no me ha llegado aún ese momento.
La juventud es la parte de la vida que te enseña que no eres el único en la vida, que tu vida no es tuya, sino que es el proyecto de otros. La maldita juventud te quita la ilusión de ser tú mismo convirtiéndote en el objeto de los demás, no en un objeto cualquiera, sino el de los demás.

domingo, 5 de julio de 2009

Satélites y astronautas

Satélites y astronautas en el espacio; satélites, máquinas humanas, no los naturales, que vuelan por el espacio explorándolo todo, sacando fotos de todo lo que pasa por delante; astronautas, hombres enormes y fuertes que luchan contra la Naturaleza con el objetivo de buscar algún ser en el Universo al que dominar.
El mundo sería mucho mejor si no existiera esa "necesidad", como dicen algunos, de dominar, gobernar, tener, ambicionar. Es eso lo que hace que salgamos de la hermosa Tierra, nuestro planeta que tanto amo. Y desde mi celda de esta oscura cárcel veo las estrellas en el cielo y descubro la belleza que hay en ellas. Y en un abrir y cerrar de ojos distingo cómo aparece súbitamente una estrella fugaz que en un instante desaparece y me hace pensar que no ha sido más que fruto de mi joven pero ya magullada imaginación de humano.
No soy un astronauta, y aunque no quiero serlo, pues ya le he cogido cariño a mi cama y a mi celda, me gustaría estar entre las estrellas, allí en lo alto, disfrutando de la libertad, olvidando lo que he sido y deshaciéndome de todo lo que me ha atado a la tierra, a la vida en sociedad, llena de suciedad y penurias, siendo al fin un ser más, un satélite, un astronauta, o una simple estrella.


miércoles, 1 de julio de 2009

Parada temporal


El tiempo se detuvo. Las olas del mar dejaron de golpear la triste y oscura costa a la que habían estado golpeando varias veces todos los minutos de su vida desde su nacimiento. Y, en las olas, cada uno de los montones de espuma se pararon para siempre en la cima de cada ola, fijas en el tiempo y en el espacio. El Sol se instaló ya en un lugar en el cielo del cual nunca se volvió a parar y, cada uno de los planetas que estaban a su alrededor cesaron de girar a su alrededor, y sobre su propio eje, terminando el tiempo de su movimiento. Los animales en la tierra pararon también para siempre: las aves que volaban se quedaron suspendidas en el aire, los peces que nadaban se quedaron como congelados en el océano, las bestias de la tierra dejaron de correr, saltar, reptar y morder, para siempre. Y todos los seres humanos, por raro que parezca, olvidaron todas sus tareas y preocupaciones. Todos habían parado, como en trance, y se habían dejado llevar, quedando así quietos como estatuas, algo que duraría para siempre y nunca más cambiaría.

En estos días ya no queda nada en movimiento. Desde que hice mi experimento de parar el tiempo no he parado (valga la redundancia) de aburrirme. Soy el único ser que puede darse cuenta del paso del tiempo. Ni si quiera Dios o los ángeles lo hacen, también lo he parado para ellos y, ahora que me doy cuenta, creo que ser el Diablo es lo más aburrido del mundo.

sábado, 27 de junio de 2009

Vueltas


El mundo da muchas vueltas. Y no solo la Tierra como planeta da vueltas. Muchas veces la cabeza te da vueltas, o le das muchas vueltas a las cosas. Incluso la gente no deja de dar vueltas, la vida no deja de dar vueltas. Los autobuses se dedican a dar vueltas por un recorrido cerrado.
Las vueltas que da la vida y yo sigo aquí, como el primer día. En este maldito infierno. Odio las vueltas, y mira que le doy vueltas al asunto.
Las vueltas son como los helados; si las dejas, se derriten, pero siguen estando ahí, en otra forma, con otra esencia. El mundo da vueltas, no puedes evitarlo.
Con tantas vueltas me voy a marear. El giro del planeta alrededor del Sol y las vueltas que da sobre su propio eje, sumadas a las vueltas que da la Luna alrededor de la Tierra, da que pensar. Porque esas vueltas, esos giros, deben tener alguna explicación. ¿La Naturaleza es perfecta?
La Tierra es redonda, pero no es redonda del todo, es achatada por los polos. Y da vueltas sobre sí misma y alrededor del Sol. Y el resto de los planetas del Sistema Solar dan vueltas alrededor del Sol y casi todos -si no todos- tienen satélites que giran alrededor de ellos mismos y de sus planetas. Y las galaxias (no sé si todas) tienen forma de espiral y dan vueltas. Todo da vueltas.
Las vueltas me hacen pensar pero no llego nunca a ninguna conclusión. Empiezo con una teoría y acabo con ella misma. No dejo de dar vueltas. Hasta los pensamientos dan vueltas.
Vueltas.
Vueltas.
O

miércoles, 24 de junio de 2009

No me creen

Hay gente que no me cree cuando les comento que soy poeta. Debe ser extraño que alguien como yo sea poeta. Y esto va en especial por Claudia, que no me cree. Espero que al ver esta web ya me crea. Bueno, hoy no escribo nada más.

lunes, 22 de junio de 2009

Ninfa



El bosque está oscuro y solitario. Me deslizo entre los árboles, soy uno más. Soy un animal más. Me despojo de mi manto y dejo mi bello y dulce, mi sedoso y frágil cuerpo al descubierto. Me entrego a la naturaleza que me hizo. Soy uno más, soy un animal más. Y aun siendo mujer, me siento fuerte aquí.

Soy la mujer de la Naturaleza, soy el espíritu del bosque, soy la esencia. Yo soy la ninfa que muchos románticos vieron, las que vio Becquer no son más que yo. Yo soy la sirena que ven en los lagos profundos. Soy la mujer del bosque. Soy la Ninfa.

Mi manto se ha quedado atrás y mi cuerpo desnudo se siente como en casa. Estoy en casa y lo noto, todo mi cuerpo lo siente. Soy uno más, un animal más. Odio las vestiduras, que no son más que cadenas que me agarran y me aprisionan en la sociedad. Soy la Ninfa y no quiero cadenas; necesito vivr con mi libertad; necesito vivir como los animales; el aire me hace libre, no necesito ropa.

Lentamente me acerco a la orilla del lago que está escondido en el oscuro y solitarioo bosque. Escucho el canto de los pájaros y me hace felíz. Penetro lentamente y suavemente en al agua y me fundo en ella. Soy uno más, soy un animal más. El agua enfría mi cálido cuerpo. Me sienta bien, me agrada. Desnuda, en el lago, me sumerjo en el agua, completamente. Y bebo de esa agua mágica. Ahora ya formo parte de la naturaleza.

Soy la más bella de todas las mujeres. He bebido del agua pura de la Naturaleza. Me he despojado de todas las cadenas de la sociedad y, desnuda, vivo con los animales. Porque soy uno más, soy un animal más.

viernes, 19 de junio de 2009

Vacaciones



Por fin comienzan las vacaciones de verano. Tras un largo año que se me ha hecho corto acaba el curso. ¿Qué puedo decir de él? Que he conocido gente nueva y he aprendido más bien poco de cualquier cosa. No he aprendido nada, ni mucho más tengo que aprender. He aprovechado este día para publicar mi primer libro de relatos. Lo he hecho con Bubok.com, una herramienta bastante buena en Internet con la que puedes publicar tus libros de forma gratuita y sencilla.
Seguiré escribiendo relatos y poesía en este blog, por su puesto, pero este verano voy a dedicarme casi exclusivamente a mi novela, que pretendo tener terminada en antes de 2010.
Si queréis ver el resultado de mi libro publicado o comprarlo ahora mismo haced clic aquí.

martes, 16 de junio de 2009

No lo entiendo


El cielo se abre y el sol se deja ver como si de una gran bola de fuego se tratara. Es más, creo que es una bola de fuego. El cielo se abría y aparecía una gran masa amarilla y redonda que brillaba intensamente, tanto que hasta era doloroso quedarse unos segundos mirando fijamente hacia ella. El cielo se abrirá y se podrá ver sin ser muy atento un gran espacio azul, brillante e iluminado, un azul que nadie sabe de dónde viene, que los niños piensan reflejo del mar y los poetas pensamos reflejo de nuestra oscuridad.
El cielo se abre, se abría y se abrirá.
Presente, pasado y futuro.

No entiendo el porqué de algunas cosas. ¿La naturaleza debería ser bella por defecto? ¿Deben los animales parecer bellos por el simple hecho de existir y ser?, ¿por el hecho de pertenecer a la naturaleza?
No estoy de acuerdo en absoluto, pues lo niego con rotundidad. Los animales sólo son bellos en el momento en el que lo merecen. Un caballo puede llegar a parecer bonito. Una serpiente también. Y un perro o un gato en el peor de los casos. Pero... ¿una lombríz es bella? ¿Lo es un murciélago?
Los animales fueron creados par que nos alimentaramos de ellos, no para ser bellos.
Lo siento, amantes de los animales. No tenéis razón.
No os entiendo.
No lo entiendo.

En cambio hay otros animales que sí que inspiran cierta belleza. Los lobos, por ejemplo. O los tigres y sus familiares felinos como los guepardos o las panteras.
No lo entiendo.
No me entiendo.

lunes, 15 de junio de 2009

Exámenes

Empieza la semana de exámenes. Hoy tengo el de economía y si digo la verdad... no sé si voy lo suficiente sobrado como para aprobar. El año pasado suspendí matemáticas; este año no quiero que me caiga ninguna. A ver si hay suerte. La necesito.
Por cierto, está nublado.
Va a llover.

sábado, 13 de junio de 2009

Extraña enfermedad

Me deslicé hasta llegar al rincón más oscuro de esa calle y allí, en solitario, vi cómo mis brazos se caían, cómo me desprendía de mis piernas y al final noté cómo mi cabeza caía de mi cuello por sí sola, efecto de la enfermadad que me hizo morir.

jueves, 11 de junio de 2009

La vasija


Era el funeral más triste de su vida. Perder a un ser querido siempre es triste y doloroso, pero perder a una hija... y de aquella manera...
Había salido cinco minutos a comprar tabaco al estanco del barrio. Su hija se había quedado en casa, estaba viendo la tele y no le iba a pasar nada.
Al llegar de vuelta la encontró... sin piel y con un cuchillo en la mano. Todo lleno de sangre.
El funeral se había celebrado sólo por la familia. Nada de amigas de la niña. Ni vecinas, ni simples conocidas. Sólo la familia. Y ya.
La Celebración fue triste, pero más lo fue la muerte de la madre, durante el funeral de su propia hija.
Las dos están enterradas en la misma tumba. Sus cenizas mezcladas en la misma vasija.

lunes, 8 de junio de 2009

La hermana


Se despertó sobresaltado. Había sido otra vez la misma pesadilla, la misma visión en la que recordaba cómo su pequeña hermana se hundía en el fondo del lago para siempre. Esa imagen que le recordaba aquella noche de fiesta de unos años atrás. Esa imagen que le alentaba y le hacía pensar que no debía seguir viviendo. Su hermana hundiéndose en el lago para siempre. Hundiéndose por su culpa. Él tenía la culpa. Él la había seguido hasta la orilla persiguiéndola mientras jugaban. Y él era el culpable de la catástrofe que recordaba todas las noches.
Ya no aguantaba más. No podía seguir viviendo así, atormentandose por la muerte de su hermana pequeña, la persona a la que más había querido desde la muerte de su madre.
Se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. La noche era oscura y cerrada. Seguramente había estado lloviendo, pero ahora sólo el viento era quien podía ver qué era lo que hacía. Abrió la ventana, subió uno de los pies, luego el otro y... saltó.
El camino hacia el suelo fue largo, lento, como a cámara lenta. Los latidos del corazón se oían más que el viento pasando a gran velocidad por sus orejas. En un momento se arrepintió de haberse dejado caer; pero ya era demasiado tarde.
Cuando sus piernas tocaron el suelo su mente dejó de funcionar y murió para estar junto a su hermana. Para siempre.

domingo, 7 de junio de 2009

Anochecer



La luz del crepúsculo se fue haciendo cada vez más tenue hasta que ya no se veía nada en el gran salón de esa oscura y tenebrosa mansión. No pasó nada. No hay más que decir, sólo debes recordar que no eras la única persona que había en la mansión; que alguien te obserbaba desde detrás, alguien que miraba la puesta de sol detrás de tí dispuesto a agarrar tu cuello y saciarse con tu sangre...

martes, 2 de junio de 2009

Tradición

La Luna en lo alto iluminaba la Escena. 
Los Muertos salían de sus Tumbas como solían hacer todas las Noches del 31 de Octubre desde que existe un Calendario.
La Luna los observaba curiosa como todas las Noches de 31 de octubre lo hace.
La Luna no les miraba, la Luna les daba su Luz, su visión y su Mirada.
Pero la Luna no se sentía atraída.
Los Muertos se levantaban de sus Camas eternas para ver a la Luna.
Para escuchar sus Cuentos, para mirar su Luz...
Los Muertos miraban a la Luna, pero no veían.
Ellos se sentían atraídos por Ella.
La Luna se reía de ellos en el fondo, la Luna llena siempre se ríe y se burla.
La Noche era larga. La Noche de los Muertos era larga y Oscura.
Una gran Luna llena ilumina el Cementerio. 
El Cementerio donde las Almas de los Difuntos del pueblo viven y conviven y donde sus cuerpos de pudren bajo el suelo arenoso.
La Escena se repite todas las Noches del 31 de Octubre.
Y lo mismo pasará el Año que viene, y el siguiente. 
Todos los Años ocurre los mismo.
Todos los Años los Muertos salen del Cementerio a la Luz de la Luna y raptan a una Joven virgen.
Y la violan.
Es Tradición.
Es desde así desde Siempre.

lunes, 1 de junio de 2009

Autopista




Sonaba una canción de Metallica en el coche. La cinta cassete era vieja pero seguía funcionando. Richard la tarareaba mientras se desvió por la salida a la autopista.
Nanana... Master..., nanana... Master, Master of Puppets...nanana...
La rotonda estaba en obras por lo que se metió por la carretera de la izquierda. Se sabía bien ese camino pero era la primera vez que lo hacía de noche. Y además con el apagón de esa noche no veía más que lo que le alumbraban los faros del coche. Por eso había puesto las largas.
Miró a la izquierda por el retrovisor y no vio que se acercara ningún coche. Aceleró y...
¡Plasch!
Un coche le invistió por detrás. 
Salió volando por el parabrisas atravensándolo con la cabeza. 
Cayó al suelo.
Le sangraba la cabeza.
Tenía sagre en la boca.
No veía con el ojo derecho.
Y... No podía mover las piernas.
Ni los brazos. 
Nada.
Nada.
De pronto se le nubló la vista y dejó de sentir.
Estaba muerto.
Muerto.
Muerto.

domingo, 31 de mayo de 2009

El ático


-Está aquí. Puedo olerlo.
Los tres se encontraban en el ático de aquella casa en la cual siempre se les habí prohibido entrar. Había rumores, mitos, antiguas historias que contaban que estaba encantada. Pero ¿quién en su sano juicio se iba a creer esa falacia?
Jimmy, Alexa y Ben habían decidido ir a buscar la Estrella de la Sabiduría. Y el olfato de Ben nunca fallaba. No era olfato, era intución. Y les había llevado hasta allí, hasta el ático de ese edificio en ruinas.
Habían subido las escaleras, no sin dificultad, pues los escalones eran muy viejos y estabas desusados y llenos de bacterias y líquenes.
Pero ya estaban arriba, frente a la puerta del apartamento del ático. Y el olfato de Ben nunca fallaba. Alexa llevaba consigo la linterna, Jimmy la "Magnum" del calibre 22.
Ben, que iba el primero, intentó abrir la puerta de un golpe con el hombro, pero la cerradura aún no se había podrido y el metal seguía en su buen estado. Jimmy dio un paso adelante.
-Echaos a un lado -dijo, mientras cargaba la pistola.
El disparo retumbó la estancia, el eco hulló por el hueco de la escalera, como despavorido.
Se hizo un agujero en la puerta, de un golpe pudieron entrar. El olor que les llegó era insoportable. Alexa, que fue la primera en entrar dio la vuelta y se tapó la nariz con la camiseta.
-¿Qué mierda es esta? -preguntó Ben, que se había echado atrás con la cara pálida-. Creo que voy a vomitar.
-Yo estoy constipado, tampoco lo huelo tanto. Creo que voy a entrar. Pero antes dime cómo es exactamente la estrella- comentó Jimmy.
Alexa le miró con una mirada de miedo. Le cedió la linterna con un gesto y Jimmy la cogió con una mano mientras seguía mirando a Ben esperando una respuesta.
-Es... Es una estrella de cinco puntas hueca y rodeada de un círculo doble. El problema es que no sabemos las dimensiones que tiene.
Alexa se había recostado en la pared y comenzó a toser.
-Joder, no puedo respirar...
Ben se asomó al hueco de la escalera y vomitó. El olor se intensificó.
-Vale, voy a entrar -dijo Jimmy-. Deseadme suerte.
-Suerte -dijeron Alexa y Ben al mismo tiempo.
Jimmy dirigió la luz de la linterna a la puerta abierta. Con un par de pasos ya estuvo dentro. Pero todo estaba más oscuro que en el pasillo. Esperó un par de minutos hasta que su vista se acostumbró a la oscuridad. Oyó cómo Alexa le decía algo a Ben, pero no supo qué. No importaba, ahora sólo tenía que encontrar la estrella.
Cuando ya se acostumbró a la oscuridad miró hacia la derecha. Vio un mueble grande, como una mesa alargada, pero no muy alta, le llegaba a la altura de las rodillas. Se acercó y lo tocó con la mano que no tenía ocupada. Era madera barnizada, lisa y hueca. Alumbró con la linterna y pudo ver una inscripción.
Rob Stevenson
Tu familia nunca te olvidará
R.I.P.
Era una tumba. Jimmy se echó hacia atrás de glpe y chocó contra algo que había en el suelo cayéndose cuan largo era. Se hizo un corte en la mano y perdió el conocimiento.
-Eh, Jimmy, ¿estás bien?
Era la voz de Alexa.
-Voy a entrar.
Alexa entró y se dirigió hacia la izquierda, el lado contrario al que había ido Jimmy. Anduvo demasiado, pero sin chocar contra nada, pegada a la pared. De pronto sus manos tocaron algo, era como de cristal, frío, pero no podía verlo. 
-¡Jimmy! -gritó.
Nadie respondió. Volvió a intentarlo, pero en vano.
-Joder... ¿Qué cojones es est...? ¡Aaaaaaaggggghhhh!
-Alexa, ¿estás bien? ¿Qué te ha pasado? -gritó Ben desde fuera.
No hubo tampoco respuesta. Ben entró. Fué por el centro, sin encontrar ningún obstáculo en su camino. No se veía nada. La linterna se habría roto al caer con Jimmy. De pronto Ben pudo distinguir algo al fondo del apartamento. Un poco de luz, muy tenue, azulada, pero era algo. Se dirigió hacia allí.
Caminó lentamente, directo hacia el pequeño punto de luz.
-Alexa... Jimmy... ¿Dónde estais?
No respondieron. Ben siguió hacia delante. Sus pies hacían que la madera del suelo se quejara de dolor con pequeños ruiditos.
Ñiiic, Ñiiic. Cuaj, Cuaj.
Sólo era el suelo. Pero dio un paso más y no sonó. Y su pié se deslizó un poco hacia delante. En el suelo había algo. No sabía qué, pero algo mojaba el suelo. El olor era insoportablemente fuerte. Se agachó y tocó el suelo. Era húmedo, pero sustancioso.
Sangre.
Se irguió de nuevo y volvió a mirar hacia delante. Parecía que la luz se había intensificado. Ya estaba cerca.
Anduvo un poco más y llegó hasta una mesa de escritorio. La tocó con ambas manos. Justo en el centro de la mesa había una estrella hueca, invertida, y con un doble círculo alrededor. Y brillaba...
-¡Eh, chicos! ¡La he encontrado!
Acercó sus dedos y...
-¡Aaaaaaggggghhhh!
Su piel se endureció para siempre.
Y su corazón no volvió a latir.

jueves, 28 de mayo de 2009

La marca

-No me digas que no te advertí.
La mirada de Alvin volvió a dirigirse hacia el suelo.
Estaban en el apartamento de Julian, en en norte de Maine. Julian sostenía en su mano una pistola pequeña, pesada, una pistola que había guardado siempre en el fondo del cajón de su mesilla de noche y que pensaba que nunca necesitaría. Alvin, con su mirada caída y la piel blanca por el miedo estaba sentado a su lado, en el suelo.
Había sido capaz de hacer esa barbaridad y ahora Julian le miraba con la pistola en la mano.
-Te advertí de que no lo hicieras. Te dije qué era lo que iba a pasar.
-¿Y qué quieres que haga ahora? -su voz sonaba áspera y dolorida-. Ya no puedo hacer nada, Jul, estoy muerto. ¿Lo entiendes? Muerto.
Julian miró la pistola con la que jugueteaba. Era una buena pistola, de bajo calibre, pero de buena calidad. Sabía qué era lo que pasaba, pero intentaba ayudar a su amigo por cualquier método.
-¿Sabes qué, Al? Somos amigos desde que ibamos al colegio y siempre me has ayudado cuando lo he necesitado. Ahora quiero que me dejes que te ayude yo a ti.
Alvin le miró con ojos llorosos. No quería que Julian se jugara la vida por él.
-No, Jul. Esto es cosa mía. No te metas. Hazlo por tu mujer y por tu hija.
Julian sonrió. Recordó de pronto a su hija. Denisse era a quien más quería en el mundo. Había sido un parto dificil y su madre casi muere en el proceso. Pero no. Ahora vivían todos en un chalet a las afueras de Maine y en verano organizaban barbacoas en el jardín de detrás de la casa. Su mujer, Mary, ya no era como había sido en su juventud. Julian y Mary se conocieron en una fiesta de un amigo común y empezaron a salir. Una noche ella se quedó embarazada y se casaron. Y entonces nació Denisse, a quien tanto querían.
Alvin se levantó apoyándose en la pared y se dirigió a la cocina.
-¿Una cerveza?
-No, gracias. Ya sabes que tengo mal el hígado desde lo de aquella noche.
Alvin no respondió. Volvió a sentarse donde había estado antes, al lado de Julian y abrió la lata. Se quedó pensando en todo lo que le había pasado. Lo del incendio, lo del accidente, la muerte de Jenny, la marca... Y ahora lo había echado todo a perder.
-Al, ¿podrías contarme otra vez cómo lo hiciste? Ya sé que te dije que no lo hicieras y de todas formas pasaste de mi. Pero no me importa, era por tu bien.
-No creo que sea buena idea...
-¿El qué?
-Contarte lo que pasó.
-¿Por qué?
-¿Realmente quieres que te lo cuente?
-Si.
-Vale, pero te va a parecer horrible.
-Seré capaz de soportarlo.
-Está bien. Deja que me aclare las ideas. Sí, te lo contaré. Me vendrá bien para ajustarme el cinturón y darme cuenta de las consecuencias de mis actos. Ayer me disponía a salir del trabajo, después de haber estado solo en la oficina y cuando ya no quedaba nadie en el edificio, cuando de repente empezó a sonar la alarma de incendios. Estaba todavía en mi despacho, trabajando con el ordenador y actualizando unos datos importantes y pensé que sería un pequeño escape y nada grave.
>>Seguí con los datos en el ordenador pero no podía concentrarme porque el sonido de la alarma era demasiado estridente. De repente se me apagó la pantalla del ordenador. Joder, pensé. No se habían guardado los datos. Mi jefe me iba a matar. Me levanté de golpe. Cogí la americana y abrí la puerta del despacho, listo para irme a casa. Ya había olvidado el ruido de la alarma. Hasta que al salir la oí con más intensidad. El agua que salía por los dispensadores de emergencia del techo me empezó a mojar y salí de allí corriendo. Era de noche. Cuando llegué a la calle estaba agotado. Pero me daba igual. No debía ser para tanto. Llegué a donde había aparcado el coche. Miré de nuevo al edificio de mi empresa. Lo vi tal y como era y en un instante escuché una explosión y todo se hizo fuego. Entré en el coche y salí de allí a toda velocidad. Iba por la autopista. Estaba estresado y giré mal. Me metí por el carril contrario y choqué lateralmente contra un coche. Yo no me hice nada. Maté a una familia al completo. El padre, su mujer y sus hijos de 6 y 3 años.
>>Seguí el camino, hullendo de todo, con el coche destrozado. Llegué a casa y lo que menos quería era hablar con alguien. Y ahí estaba mi mujer. Y discutimos. Salió a la calle, o más bien la eché de casa. No quería que me molestaran y ella fue lo único que hizo. Pero justo cuando ella cruzaba la calle atravesó un camión... y la atropelló. Murió allí mismo. Y no tuve las agallas de salir a por ella, a ver su cadáver, a llorar su muerte.
>>Entré en el baño. Me desnudé y me miré al espejo. Mi cara estaba pálida, desdibujada, diferente. Había una pequeña mancha, como una marca, en la frente. Una D. Una letra D. No sabía qué significaba. Después de dormir te llamé por teléfono. Viniste y ya sabes el resto.
-Ya... Pero todavía me pregunto una cosa: ¿qué crees que significa la marca de tu frente?

sábado, 23 de mayo de 2009

El terror, el miedo...


Hablemos del miedo. Primero prdríamos decir que es un sentimiento universal, algo que tenemos todos los seres humanos. Incluso podríamos ir más allá y decir sin errar que también está presente en los animales. El miedo como lo conocemos todos es lo que nos hace sentir ese cierto regustillo, es como si en el fondo nos gustara sentir el miedo.
El miedo, el terror... la muerte. La muerte no es más que otro de nuestros miedos. Pero tememos por nuestra muerte y la de nuestros seres queridos. La muerte en sí nos gusta. Es curioso que todas las noticias que dicen por la tele sean tan... macabras. "Una mujer ha sido arrollada por un tren cuando cayó a la vía del Metro. Los testigos afirman que se cayó sola sin que nadie la empujara". "Se ha conocido un nuevo caso en el que un hombre de veintitrés años cayó a la trituradora de plásticos del vertedero cuando uno de sus compañeros se equivocó al activar una palanca. Su cuerpo ha sido totalmente destrozado". "Noticia de última hora: un policía de la DGT ha fallecido esta madrugada y otro ha resultado herido de gravedad cuando por causas desconocidas el helicóptero en el que viajaban mientras hacían una revisión rutinaria de las carreteras. El helicóptero cayó sobre un vehículo en el que viajaba una familia y de los cuales no ha sobrevivido nadie". Y muchas más noticias como éstas podríamos contar. Y nos gustan, en el fondo, porque no somos nosotros los que morimos.
Tenemos miedo a la muerte, pero es algo que siempre nos acompaña. Es un instinto, es innato, es incontenible y no se puede evitar. El miedo a la muerte y el miedo en general es bueno. Por eso me gusta leer novelas de terror. Y el escritor de novelas de terror nos cuenta sus miedos. Poe, con su "El gato negro" o "El pozo y el péndulo", Stephen King con sus cortos relatos de "El Umbral de la Noche" o sus novelas "Cell" o "El misterio de Salem's Lot".
Y esto se puede basar también en el cine. No voy a nombrar películas porque me pasaría horas enteras escribiendo. Sólo diré que si hay tantas novelas y tantas películas de terror será por algo. Nos gusta el miedo. Nos gusta pasar miedo. 

miércoles, 20 de mayo de 2009

Soneto 6

En un lugar oscuro y siniestro,
en un oscuro lugar perdido
entre la maleza y el río,
alejado del mar está esto.

No sé a qué me refiero
pero hablo de ello como
si lo conociera todo,
como si lo supiera entero.

Escribo sobre algo inexistente,
algo que no existe y no está,
pero que es y ha sido siempre.

Escribo pero no me importa
y sigo con este soneto
que es lo que escribo ahora.

ED-BS

domingo, 17 de mayo de 2009

Al revés

No sé que hago aquí, todo es raro, está al revés.
Me he despertado con esa sensación. Quizá sólo sea porque he despertado con los pies en la almohada, al revés de como duermo normalmente. Pero el día ha continuado raro.
Todo me parece que está al revés de como debería.
Es difícil de expresar aunque lo que parece es que todos han acordado en hacerlo todo de otra manera y que al único al que no han avisado es a mí.
Me extraña cómo ha sido lo que llevo de día.
Es más, no pensé que escribiría hoy, porque los domingos a estas horas no es cuando suelo escribir.
Pero no importa, si todo es al revés, me haré al cambio.
Debo decir que es complicado para mí hacer esta clase de cambios. Soy una persona de esas que lo tienen todo calculado y hacen siempre cada cosa en su momento, pero hoy no es posible.
Hoy todo es diferente, el mundo está patas arriba.
No entiendo nada, es absurdo que todo lo que digo es exáctamente lo contrario a la realidad. Pero además es cierto. 
Diga lo que diga no es verdad. Si digo una cosa, pues no. Porque resulta que es 
lo contrario.
Si pienso que voy a hacer una cosa, acabo haciendo una totalmente distinta, algo que no hago nunca.
Y soy muy milimetrado. Lo hago todo a su tiempo, pero hoy no.
Hoy el mundo está al revés. Por lo menos seguimos estando en mayo y no es invierno.
Sea lo que sea lo que ha ocurrido hoy espero que mañana todo vuelva a la normalidad.
Porque no puedo adaptarme al cambio.
No puedo.
No sé.

jueves, 14 de mayo de 2009

Libre

Me despisto y dejo de ser yo por un momento. Y ese momento se eterniza. Dejo mi cuerpo. Me voy. Vuelo por las calles, sobre la gente, sobre los coches, sobre los edificios... y me siento bien. Por una vez soy libre.
Soy libre porque me he liberado de mí mismo. He dejado de ser yo, al fín. Y ahora, desprendido ya de todos los males, soy felíz, soy libre y soy eterno.
No sabes cuánto tiempo he esperado este momento. Pero sé que sólo es un sueño y que pronto sonará el despertador, y que tendré que volver a hacer y tener mi vida de siempre. Y no digo que esté mal, que no, es que prefiero la inmortalidad.
Aprovecho este momento de libretad... Fluyo como una pluma en el viento y no tengo miedo porque no hay ningún peligro. Ni siquiera me puedo chocar, atravieso todos los objetos materiales.
Llego a casa, veo a mi familia, están todos contentos, pero no estoy yo. Es que no existo, nunca he existido; no saben de mi existencia y por ello no lloran mi falta.
Me alejo lentamente y me percato de que eso sería lo mejor. Pero no es más que un maldito sueño, y hay algo que es cierto: los sueños nunca se hacen realidad.

domingo, 10 de mayo de 2009

Soneto 5


Mis ojos se olvidan de que escucharon
ese canto que salió de tu boca,
que todavía mi corazón toca.
Mis ojos hace siglos se olvidaron.
.
Mis oídos recuerdan que observaron
visiones que a mi mente vuelven loca
pero el olvido en ellas desemboca
y no recuerdan aquello que miraron.
.
Quiero volver a ver tu dulce voz,
pues en sueños la recuerdo y me olvido
y la intento recordar y no puedo.
.
Quiero volver a oír tu tez veloz,
pues en sueños no la veo y la pido
pero el olvido me recuerda al miedo.
.
.
ED-BS

martes, 5 de mayo de 2009

Encarcelado

A veces intentaba pensar que todo esto era una pesadilla y que nada me estaba pasando en realidad, que pronto despertaría y que nada de esto habría pasado. Pero me he convencido de la realidad. Estoy atrapado. No puedo salir.
En este tiempo he dedicado parte de mi esfuerzo a pensar. Me he convencido de que no merece la pena pensar en esta situación tan desesperante que es la de estar encerrado y saber que no puedo salir que aquí.
Porque lo sé. Nunca saldré de aquí. Y pronto dejarán de darme de comer, porque ya no me necesitarán, y me dejarán solo, encerrado en esta maldita habitación sin salida, sin ningún tipo de alimento. Y ellos huirán los más lejos que puedan, a otra ciudad, a otro país, a un lejano continente.
Pero ya no importa, ya no tengo escapatoria. No podré salir nunca de aquí. Pero no es importante ya. Ya no. No hago más que repetirmelo y cada vez me convenzo más de que esta prisión será mi final. No hay escapatoria. No hay más opciones. Es lo que me ha tocado.
El tiempo sigue pasando igual que al principio, lento, muy despacio, pero ya lo sé invertir. He pedido este papel y este lápiz para poder escribir esto, un texto que es sólo para mí ya que nunca me encontrarán en esta celda inmunda y pequeña en el sótano de cualquier lugar. 
Escribir me tranquiliza, me ayuda a pensar y a poner cada cosa en su sitio dentro de mi mente. Es una actividad muy poco habitual en mí, pero me reconforta. Sólo pensar que no voy a salir de aquí me obliga a reflexionar. Es una necesidad.
El intento de escapar ha sido vano todas las veces que lo he probado. No es posible salir de aquí; hay que asumirlo. Si me han elegido a mí para secuestrarme, pues vale, mala suerte, porque nadie va a pagar nada para rescatarme. Ni me importa, la verdad.
Estos pensamientos me hacen pensar en la muerte, pero ya no tengo miedo a morir. De algo hay que morir, ¿no? Todos mueren. Todos morimos.
Es increible lo mucho que puede uno reflexionar en una celda como ésta con un papel y un lápiz. Me alegro de estar escribiendo esto pero se me acaba la hoja de papel. Ya no me cabe más que una sola frase. Tengo que enpequeñecer la letra. De todas formas, no tengo mucho más que escribir.

jueves, 30 de abril de 2009

Puesta de sol


En un momento que puede tornarse eterno puedes contemplar todo lo que has vivido. Es en ese momento en el que te replanteas tu vida y cambias tu parecer. A mí no me ha pasado aún y espero que no me pase nunca. Quiero ser como soy; no quiero cambiar. Y aunque en el cielo aparezcan ángeles cantando la llegada del señor... No debo pensar. Eso no va a pasar. Y, además, ¿a qué viene esto? Yo sólo iba a escribir una descripción de un paisaje. O de una situación.

El cielo estaba teñido de sangre y algunas nubes grises se pincelaban aquí y allá mientras el sol, ese gran astro brillante y lumínico, se escondía lentamente tras el horizonte, línea siempre inalcanzable y tan deseada siempre por todos. No podía ser mejor. Era una estampa para enmarcar.
El fotógrafo guardó su cámara en la riñonera y volvió la mirada al cielo. Se quedó contemplando la puesta de sol hasta que el astro se hubo escondido por completo.

martes, 28 de abril de 2009

Soneto 4

"Se convierte todo en una obsesión
intentando combatir el horror".
Él sigue sin recordar la agresión.
No la recuerda, ya no vive, no.

Murió en combate, por el corazón
que le dió un infarto, mas no avisó.
Era de noche, oscura, ya sin voz,
donde ni los árboles tapan sol.

No sé quién soy ni quién he sido nunca
pero mi alma se extiende a lo largo del
cielo y recorre todo el firmamento.

Sólo me sale ahora una pregunta:
¿Soy yo el negado o el que niega amor?
Lo ignoro. Si me lo puedes decir... 

ED-BS

lunes, 27 de abril de 2009

Donde está mi alma


En el interior de una cueva, en lo más oscuro de la montaña, allí arriba, a lo lejos, donde ni los mejores alpinistas ni los animales más feroces pueden llegar, allí donde la niebla lo cubre todo, en el rincón más oscuro de la cueva más pequeña y más escondida, allí está mi alma.
Se esconde de las fieras, se alimenta de la soledad y oscuridad, pues ni los más pequeños insectos la acompañan ni una brizna de algún rayo de sol puede llegar a acercarse a ella.
Allí, donde está mi alma, es donde yo quisiera estar. Permanecer allí para siempre sería lo mejor que me pudiera pasar.

domingo, 26 de abril de 2009

Respuestas

Hoy no sé qué escribir. Es la una y veinte de la madrugada. Estoy sobrio. He bebido, pero no lo suficiente. De todas formas, ¿de qué sirve beber?
No he de responder, puesto que no existen respuestas. Las repuestas no son más que pensamientos y, muchas veces, no es conveniente decir lo que uno piensa.
Hoy ha sido un gran día, he disfrutado.
Hoy me he sentido bien, me he sentido libre.
Me ha gustado.
Te doy las gracias, aunque sé que nunca vas a leer esto.
Da igual lo que pienses, todo es mentira. No respondas, las respuestas no son válidas en este mundo.
Me gustan las galletas.

miércoles, 22 de abril de 2009

Soneto 3



Las estrellas en el cielo brillaban
mientras aquí, entre la tierra y el agua,
las ninfas con las sirenas lloraban
y las veletas en la noche ardua.

En el cielo la luna no brillaba,
mientras allí bajaba mi piragua,
navegaba, en el mar navegaba
recordando al arbol, a la zagua.

Su mirada insistió en mirarme suave
y sus manos mi cara acariciaron.
El susurro de las olas se acuerda.

De repente su mirada era grave,
sus manos de mi cara se alejaron.
El susurro de las olas recuerda.

ED-BS

domingo, 19 de abril de 2009

El intento

El camino era largo, muy largo. Grandes árboles se abrían a sus pasos, a ambos lados. Laderas de abedules, olmos, bosques de pinos... Los árboles parecían mirarla mientras corría entre ellos, como burlándose de ella. 
¿Qué hacía allí? Esa era una buena pregunta. Sólo intentaba escapar. Ya no importaba el gran pájaro que le había guiado, ya no existía, ahora estaba muerto. Ya no importaba que su amigo hubiera desaparecido, siendo arrastrado por entre las matas, como por una fuerza sobrenatural. Ya nada tenía importancia más que ella. Sólo debía salir de ahí. 
Lo intentaba, pero cada paso que daba sólo hacía que se cansara más. No era una chica muy atlética... Nunca había corrido o hecho algún tipo de ejercicio por voluntad propia. Y hasta suspendía la educación física en el colegio. Ahora, en un intento de salir, agotaba todas sus energías. Su fuerza, y con ella su voluntad, se iban evaporando.
Su pelo se le pegaba a la frente por el sudor...
No podía estar pasando, no debía haber llegado hasta tal extremo. Pero ya era demasiado tarde. Y el pájaro estaba muerto. Y su amigo había desaparecido.
Quería estar en su casa, dándose una ducha o leyendo un libro. Prefería incluso estar estudiando. Pero no, estaba en mitad de la nada, en una pesadilla real, en el infierno de su vida, en las páginas de un oscuro libro del que nunca podría salir.
Pero moriría en el intento.
No podía rendirse. Nunca lo hacía. Rendirse era como morir, pero viendo cómo el resto de almas se ríen de ti. Rendirse no era la solución. Debía escapar. Por lo menos intentarlo.
El camino seguía siendo el mismo, todo rodeado de altos ramajes, árboles sin sombra que se extendían a lo largo y ancho de los que sus ojos podían distinguir.
Ya no podía más. No podía salir. Ya era su hora.
Sintió cómo sus piernas perdían fuerza, cómo su cuerpo caía cuan largo era sobre un montón de hojas que amortiguaron la caída. Respiró. Notó su sangre en la boca. Pudo saborearla por última vez. Lo había intentado. Eso era lo importante.
Había muerto en el intento.

sábado, 18 de abril de 2009

Soneto 2

En un intento de escribir poesía,
mente en blanco frente al ordenador,
la noche es corta, oscura, muy fría
aun estando cerca del radiador.

Sabía que pronto enloquecería
que era para su alma devorador,
que la risa que recordaba un día
sería un sonido enloquecedor.

La noche quiso hacer su aparición
en el momento menos deseado:
la luna no se había arreglado.

El sol volvió a cambiar de dirección
hacia el este se había encaminado:
una noche con cielo iluminado.

ED-BS

martes, 14 de abril de 2009

Soneto 1

No recuerdo cómo empezó todo esto
ni la oscura noche en la selva oscura
ni la herida en el pecho que no cura
ni la cara de miedo ni del resto.

He olvidado ya que no soy modesto
y que miento siempre por mi locura,
que la vida es un vaso de sangre dura.
Esa sonrisa fue su último gesto.

De sus ojos las lágrimas brotaban
rojas, sangrantes, buscando esperanzas
que se perdían y se incineraban.

Y lloraba su alma esas venganzas,
que siempre quiso ver cómo actuaban,
mientras el fuego clavaba sus lanzas.
.
.
ED-BS

domingo, 12 de abril de 2009

Pienso en música


Pienso en música. Pienso en palabras. Pienso en la orilla del mar. Pienso en la brisa. Pienso en literatura.
Pienso en una obra maestra, en una novela escrita en prosa para ser leída en verso. Una novela real, una novela de terror, una lectura incesante, una noche y muchas muertes.
Mi libro será así, al menos así lo imagino. Es un proyecto en construcción, un legado al que dejar mi vida. No creo que deba contar qué narra, pues yo mismo lo desconozco. Ríos de tinta y de sangre, escritos sin sentido que fluyen por agua y viento. No sé. No llevo ni cien páginas.
Pensé en un principio que era fácil comenzar un proyecto como este. Terminarlo es lo más difícil.
El cielo se cierra a mi paso y quiero volar, las alas se derriten, las ilusiones desaparecen y caigo, caigo para siempre en una espiral eterna de giros incesantes, donde la vida no deja de ser lo que es en la vida real. No es un sueño. Ya no es un sueño, es una realidad que se va formando por un lado y destruyéndose a su paso por el otro, a mayor velocidad. Todo se derrumba, la vida se destruye, llega la muerte, la desesperación, el final...
Sigo pensando en música, es lo único que me calma.
Voy a tener otra guitarra. Una Epiphone Les Paul de segunda mano.
Pienso en música y en literatura.
Mi libro no llega a tener cien páginas. Es como una pelusa debajo de la cama, cerca de la pared, en la esquina, donde nadie puede encontrarla pero que aún así ensucia la habitación. Es un deseo en construcción que destruye al resto de deseos. Es un sueño despierto. Es una espiral hacia el Infierno.

sábado, 4 de abril de 2009

¿Cambios?

Parecerá que he cambiado. Ya no visto de negro. Son cosas de la familia, a mi madre no le gusta que vista de negro. Pero no he cambiado, sigo siendo el mismo de siempre, el que escucha black metal y al que le gusta escribir. 
No he cambiado; ha cambiado mi forma de vestir. Y no ppor voluntad propia. Cuando me emancipe de mi familia ya me vistiré como quiera. No tendré a nadie detrás. O sí. No lo sé.
El caso es que todo es un sueño. Que el loco poeta que me sueña quiere que ya no vista de negro.
La vida es sueño y los sueños, sueños son.

martes, 31 de marzo de 2009

Vida de lobo


Una palabra, un gesto o una imagen pueden cambiar una vida.
Una ilusión, un proyecto, una idea pueden cambiar una forma de pensar.
Pero ¿qué demonios existe en este mundo para cambiar del todo a un ser como yo?
Los lobos no podemos hablar, pero un aullido vale más que mil palabras.
Los lobos no podemos agarrar, pero nuestras patas delanteras nos hacen ser veloces.
No somos como quisiéramos ser pero... ¿sois vosotros como quisierais? 
Las aves vuelan, pero se quejan de no poder nadar.
Los peces nadan, pero se quejan de no poder respirar fuera del agua.
No hagas más que no necesario para vivir y serás feliz. Porque en la supervivencia está escondido el verdadero placer de vivir.
Los animales lo sentimos mejor que los humanos.
Deberíais avergonzaros de lo que no sabéis hacer y no alardear de vuestros falsos inventos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Letras

Letras. Letras que lo dicen todo, letras que lo son todo. Porque todo se dice con letras, que forman palabras, que forman frases, que forman oraciones...
Todo se expresa mediante estas letras, todas ella queridas de igual manera.
Las letras... ¡Cuánto tiempo me han hecho pararme y pensar! ¡Cuánto tiempo he perdido escogiendo a la que más convenía!
Las letras son los cerrojos de los tesoros. Esos tesoros que somos nosotros. Que aunque no tengamos alma, sí que escondemos lo que hay en nuestro interior. Escondemos nuestros sueños bajo los mantos de las letras.
No es difícil explicar un sueño con palabras: es imposible. Las letras son un lenguaje, los sueños son otro lenguaje. Y no se pueden traducir.
Las letras que hacen que leas esto. Transmisoras de información, portadoras de ilusiones, transportistas de disgustos...
Letras. Al fin y al cabo nos hacen existir. Porque sin ellas no habría nada.
Ni las palabras, ni los sueños.
Letras...
Espirales hacia el Infierno...
Todo es lo mismo en el mundo de los sueños.

viernes, 27 de marzo de 2009

¿Borracho?

Acabo de volver. He estado bebiendo con unos amigos. Lo tengo todo reciente, estoy con el borracheo en mi interior. 
Me preguntaría como me siento para expresarlo con estas palabras pero hasta me parece difícil escribirlas y estoy borrando letras continuamente. 
Me gusta, es una sensación nueva y, no se´, tranquilizadora, creo.
¿Qué he bebido?
Ron negrita con fanta de naranja y martini con fanta de limón. Pero a saco. Y es mi primer botellón. Me ha gustado, cero que haré uno por mes. Estaría bien.
Ya se que me mato neuronas pero no pasa nada, hay muchas.
Como dijo Picaso: los buenos artistas copian, los grandes roban.

martes, 24 de marzo de 2009

La Teoría de la Materia

Esta teoría que resumo en estas palabras es mi Teoría sobre la Materia. Es simple, fácil de entender y bastante coherente, aunque ninguno de los que la han conocido quieran decir que la creen (quizá porque no crean en ella).
La única materia que hay en el Universo es la luz. Sólo hay luz y falta de ella. Nosotros y todo lo que puedes ver es luz u oscuridad.
Y te preguntarás: ¿y entonces cómo es que me choco con las cosas? ¿Por qué algo puede ser duro o blando? Eso es de fácil respuesta: la luz puede tomar todas las formas que existen porque son rayos. La oscuridad ocupa el resto de los huecos. La luz es materia y es tangible. Todo lo que tocas es luz.
Y preguntarás: ¿entonces por qué no me choco con el aire?
Porque el aire es un espacio de luz en movimiento. Esa luz que hay en el aire pasa a formar parte de ti cuando pasas por esa zona. La luz está en continuo movimiento. Es lo que somos. Somos luz y oscuridad. 
Quizá sea más fácil de entender con un ejemplo.
Una pantalla de televisión puede enseñar miles de colores. Y no son más que sucesiones de ceros y unos. Pues en la realidad ocurre lo mismo: todo no es más que luces y sombras. La luz y la oscuridad son lo que forman el todo, la Naturaleza, la Materia.
Somos parte de la luz. Es lo que nos forma. La luz es nuestra esencia, por decirlo de alguna manera, pero es también la esencia de Todo.
Más o menos así se puede resumir la teoría. Es mucho más compleja. Ya veréis cuando salga a la luz (si es que sale algún día) cómo es posible y cierta.

sábado, 21 de marzo de 2009

Mar

La brisa nocturna del mar ondeaba su pelo y se lo movía hacia atrás. Por una vez en su vida podía decir que era felíz.

domingo, 15 de marzo de 2009

El llanto de los ángeles


El ruido era incesante, ensordecedor. Las viejas paredes de piedra que se sustentaban sobre una masa de cemento ya empezaban a temblar a causa del ruido. Los cristales de las ventanas estallaban en miles de diminutos trozos de vida cristalina mientras las almas de sus transparentes cuerpos emprendían el vuelo de vuelta a casa. 
El ruido continuaba y continuaba rompiendo lo que cada vez más dejaba de parecerse a una bien edificada casa-fortaleza. Y el ruido siguió rompiendolo todo.
¿De dónde procedía?
Era el llanto de los ángeles...

jueves, 12 de marzo de 2009

Verdad

Los personajes de los cuentos realmente existen. Las criaturas fantásticas no son fantasías, son la misma realidad que tú y yo somos. Los duendes, los peces que hablan, los muñecos andantes, los animales parlanchines, las nuevas especies (minotauros, cíclopes, náyades, ninfas, sirenas...), todos existen y son reales.
.
El mundo de las ideas, el mundo de lo intangible, es duro, es real, es cierto, es puro. Este mundo de cuentos y habladurías, el mundo de las mentiras, es una verdad con mayúsculas.
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No pienses que trato de engañarte, lo que escribo te lo voy a demostrar. Sólo tienes que seguir leyendo.
.
Era una mañana triste como otra cualquiera. El pirata Wastin se encontraba en la cubierta del barco. Era un gran navío de cuentos de piratas, con su vela principal, plegada sobre el mástil de no menos de quince metros de altura. Estaba en la cubierta, asomado al borde del barco, mirando el suave y a la vez fuerte movimiento de vaivén de las olas que chocaban contra la madera mojada.
.
La sirena era bella, preciosa. Nadaba y buceaba por los alrededores de una isla escondida. Había visto un barco acercarse y se había deslizado hacia él para espiar.
.
Yo estaba allí presente. Sólo cuento lo que he visto.

lunes, 9 de marzo de 2009

Morimos


Vale, ya estoy aburriendo con estas entradas sin sentido que estoy escribiendo últimamente. Pero es que es lo que pasa por mi mente: un sinfin de pensamientos sin sentido alguno que provocan locura en mi cabeza, una locura insana y amarga, un agridulce enloquecer diario que abruma el aire y destila el pensamiento en lágrimas de canción de cuna y olas de orilla de mar.
No sé más que lo justo para opinar que la vida es un tren y no tiene retorno. Que cuando has subido cada vez más te acercas al final de la vía, que se acaba... y morimos.
Morimos. Y es un tema que repito continuamente. Y no es que tema a la muerte. Pero no me importa. Sé que voy a morir, aunque me traten como a un loco.
Quizá sea cierto que soy un loco. O que estoy loco. No lo sé. No me importa.

sábado, 7 de marzo de 2009

Anonadado



Me anonado y dejo de sentir...
Mis sentimientos se excitan ante una presencia oculta.
No sé qué pensar, ya no sé decir, muero.
Este calor que siento que me hiela...
Estoy pero no estoy.
Sé que no soy.
En realidad no sé.
Es extraño no seguir hablando, perotodo lo que digo no tiene sentido.
El sentido es duro, duro y amargo.
El sentido se siente con los sentimientos.
Pero no hay sentimientos y, por lo tanto, no hay sentido.
No tiene sentido...
No tiene ningún sentido.
***Esto no tiene sentido***

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Importa?


Destilo odio, atrapo miedo. Soy la lucha entre el bien y el mal. Mi ira es trnquila y mansa, mi odio es áspero y doloroso.
Encuentro en el aire lo que no se vio nunca. Encuentro en el agua lo que nunca existió. Desisto y dejo se existir cuando mis alas vuelan por el negro del cielo nocturno. Vuelvo a la vida internándome en los ríos de los libros, en la tinta de los sueños que siempre quise escribir.
Soy inhumano, soy amoral, soy asocial... no existo.
Soy el bien de la guerra, el amante de la sabiduría, el tonto, el odio y la paz.
Soy nada, no soy más que nada.
Lo soy todo. Todo lo que quiero ser. Y lo que quiero, puedo. Y entonces lo puedo todo. Puedo volar, puedo sentir, puedo luchar, puedo morir y resucitar. Puedo ser nada y ser todo a la vez. Pero si no quiero, nada.
No nado, floto. Floto y levito en la totalidad, me deslizo entre las sombras del corazón, soy alimento de los animales, pero al mismo tiempo soy su hambre.
No sé quién soy. No lo sé, pero ¿acaso importa?

martes, 3 de marzo de 2009

Soñar la realidad

Despertar del mundo agresivo de la realidad para volver a internarse en el mundo de los sueños, allí donde las aguas secan y donde el fuego moja, allí donde las almas son físicas y nuestros cuerpos pueden ser tal y como nos gustaría.

lunes, 2 de marzo de 2009

La buena decisión


Tomar una buena decisión en un momento importante de tu vida no es fácil. Tampoco le pareció fácil a Indoria tomar esa decisión. ¿Que de qué te estoy hablando? Verás, te lo contaré si me lo permites.
Indoria era la mujer más guapa que haya podido conocer. Era más guapa aún que las modelos más admiradas a lo largo y ancho del planeta. Pertenecía a la especie de las ninfas. Vivía cerca de un arroyo donde se bañaba con sus amigas, desnudas todas ellas, mientras yo espiaba desde los matojos.
Era tan bella que hacía que los pájaros cantaran con más alegría, que las ardillas se acercaran al arroyo a ver su cuerpo desnudo y que los gnomos... no, los gnomos no existen.
Pues llegó un día en el que tuvo que tomar esa importante decisión. Resultaba que un mago se las había aparecido un día y le había prometido que, si ella, Indoria, quería poder obtener placeres sexuales, cosa que no podía tener debido a una grave enfermedad, él se los concedería sólo en el caso de que sólo pudiera obtenerlos con él. Es decir, que él le daba la capacidad de sentir placer, pero sólo si ella le prometía que el único placer que obtuviera lo hiciera con él.
Tras una semana entera de reflexión llegó a la conclusión de que sí que quería poder tener placer, por lo que él se lo concedió. Y para probar si ya lo tenía lo hicieron allí mismo.
Todo esto lo vi yo, con mis propios ojos, desde detrás de los matojos. ¡Cómo recuerdo los senos de Indoria moverse de adelante hacia detrás mientras el mago la penetraba! ¡Qué placer más exquisito debería estar obteniendo!
Cuando él se fue y ella se quedó sola me acerqué y, al ver que estaba dormida y estando yo tan caliente, la penetré. Follamos juntos, mientras ella pensaba que yo era el mago.
Cuando me fui no volví por esos parajes y no he vuelto a ver a Indoria nunca más. Pero sé que nunca olvidaré su rostro al decir que siguiera, nunca olvidaré esos senos, ni esa vagina que tanto me hizo gozar.
Todo esto es mentira. Las ninfas no existen.

domingo, 1 de marzo de 2009

Último día


Vivimos angustiados en el placer cotidiano de nuestra vida común y típica. Si nosotros somos lo único que queda ya en la Tierra, ¿qué será de los árboles del monte y de los animales de la selva?
Escucho cómo se quema el bosque.
Me acuerdo de la otra época, de cuando las ranas croaban y los perros ladraban; de cuando el viento movía las hojas de los árboles y los marineros navegaban en barcos de madera.
Escucho el crepitar de las hojas bajo el fuego.
Es cierta esa historia que se cuenta en las pequeñas aldeas del sur. Dicen que hubo un hombre sabio, un hombre extremadamente sabio, el cual, al enamorarse de una joven y bella mujer cayó en la tentación y murió. La historia fue la siguiente.
Era un hombre de pocas palabras, pero desde que tubo capacidad de pensar advirtió al resto de que su raciocinio era su arma más potente. Sus facultades intelectuales eran admiradas por todos, pero su capacidad de ser social era menor que la de cualquiera que estuviera a su lado.
Se descubrió que su ADN poseía características diferentes al del resto de las personas de aquél momento. Fue el primero de nustra generación. El primer hombre de nuestra raza.
Si te preguntas por qué te cuento esto espera a que te de la respuesta.
El olor a quemado me duele hasta los pulmones.
Resultó un ser de otra especie animal, una especie superior a la de los humanos de esa época. Y por ser mejor todos quisieron ser como él. Le arrancaron células para crear clones, pero muy pocas de las operaciones salieron con buen pie. Entonces decidieron obtener parte de sus células madre para poder sacar órganos mejores y beneficiosos e implantárselos. Desde luego todas estas operaciones eran muy costosas y sólo los afortunados con más dinero podían pensar en mejorar sus cualidades.
Ahora que estamos aquí, tú y yo, somos los únicos seres humanos del planeta. Qué será de nosotros no lo sabe nadie. Qué nos depara el futuro puedo anticipártelo. Moriremos. Moriremos, sí. Y probablemente lo haga yo antes que tú. Por eso te pido que cuando haya muerto, me entierres en esta tumba que he guardado desde hace décadas. Iba a ser para un hijo mío, pero no he llegado a tener ninguno.
El aire del fuego me nubla la vista.
Si me dejaras pedirte un favor...
Quisiera poder hacer algo contigo antes de morir. Ya sé que es una petición muy arriesgada, pero te advierto: si quieres puedes decir que no.
Quisiera poder hacer el amor contigo una vez. Una sóla vez. Pero quisiera hacerte disfrutar. Quisiera fundirme en tu interior.
El fuego se acerca, las llamas y el humo nos dan su calor.
¿Aceptas? ¿En serio? 
Te quiero, quiero que sepas que te quiero.